Antes no me pegaba. Me gritaba, me insultaba y rompía cuanto estuviese cerca. Como esa puerta. ¿La ve? Era un infierno, pero no me pegaba.
Hasta hace tres años, que me dio el primer puñetazo y me rompió la quijada. Justo aquí. ¿Lo nota? Sí, me pidió perdón en el hospital, pero desde entonces cada vez fue peor. Se enfadaba antes y los golpes eran más duros.
No, nunca me defendí y nunca lo denuncié; a pesar de lo que me aconsejaban las tres amigas que tengo. Una sabe que las vergüenzas no hay que airearlas.
Por eso hoy puso una cara de incredulidad como nunca le había visto, cuando lo encañoné con la escopeta de mi difunto.
¿Lo último que me dijo? «Te faltan huevos para disparar, mamá».
*
[Imagen obtenida de Google]
Relato muy verídico por lo menos por esta parte del planeta "lamentablemente". Pude ver claramente en la película de mi cerebro -a medida que leía- el pasar de los acontecimientos y sin lugar a dudas tiene el mejor titulo que se le puede poner.
ResponderEliminarPense que te atrevías otra vez con el maltrato por parte de la pareja, pero el último giro me pareció impresionante. Fruto de una mala educación, tal vez?
ResponderEliminarPedro, consigues hacer creíble, que sintamos la angustia del personaje y encima sorprendernos al final.
ResponderEliminarMuy duro y muy bueno.
Abrazos
Excelente minicuento, pedro. Me gusta esa voz narrativa; el final sería contundente si evitas la pregunta y lo dejaras el dialogo del hijo añadiendo el clásico (pero no menos categórico) "dijo" pero bueno sólo es mi humilde opinión. Me gustó, eso sí.
ResponderEliminarSaludos.
Ahí, ahí está el Pedro que más me gusta, en dos palabras das la vuelta a todo el relato: La primera produce la alerta (difunto, ¿entonces que he estado leyendo yo?); la segunda produce el cierre que hace diferente tu relato: Mamá. El lector siente como todo lo que ha ido leyendo lo ha completado con su mente, y en este caso se ha equivocado. Es más, incluso se puede llegar a pensar: vaya otro relato de marido maltratado, tema ya muy tratado. Así se hacen los escritores, Pedro.
ResponderEliminarLa palabra quijada puede inducir a un cierto entorno social, quizás ese fue tu intención.
Jolín Pedro, casi me da un pasmo al "ver" que la escopeta era del difunto esposo. No... si ya se dice, que de tal palo tal astilla, por eso es muy importante saber a qué palo te arrimas.
ResponderEliminarUn montón, me ha gustado un montón!!.
Un abrazo
Me gusta mucho el tono de la narradora, parece que la estén entrevistando y me gusta eso, colocar las preguntas y todo lo que dice Ximens del engaño, pero no es un engaño, porque en realidad cuando lo iba leyendo me parecía que algo no cuadraba...
ResponderEliminarY después no me terminaría de cuadrar que una madre mate a su hijo... pero claro, el instinto de supervivencia es lo que tiene.
Abrazos
Pedro una vez más me dejas sin palabras, mira que es difícil, con lo que me gusta hablar a mí...
ResponderEliminarEl giro final ha sido sorprendente. Es como decía Ximens, en dos palabras das la vuelta al relato y pasa de parecer un relato más, (aunque fantástico), sobre el maltrato, a ser un relato soberbio.
Enhorabuena, y gracias por regalarnos literatura de la buena.
Un abrazo malagueño
Isa
Esa sorpresa final vale su peso en oro.
ResponderEliminarMe encanta pasarme por tu casa cuando veo que hay nueva entrada. ¡No sabes cuánto disfruto leyéndote!
Gracias, Pedro.
Un abrazo.
muy interesante el relato, impacta, claro que sí,
ResponderEliminarUn tema durísimo el que tocas en este micro, Pedro. Mira que ya empieza de forma terrible, pero acaba de forma aun más fuerte si cabe. Porque el maltrato es lo peor que hay, pero si encima es a una madre...
ResponderEliminarY no te cortas un pelo, Pedro. Lo describes brutalmente, como tiene que ser. Hay que contar las cosas como son.
Un abrazo.
Pedro, duro relato en el que se muestra una realidad que se produce en muchas ocasiones, la herencia de los malos tratos de padres a hijos. Me sorprendió el final y me impactó.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho.
Un abrazo.
Modestamente, disiento de Zaraceno. Es la ley de la simetría. Tres preguntas del policía, (¿la pegaba?, ¿le pidió perdón?, ¿se defendió usted alguna vez?) y tres preguntas de la madre. Impecable y, como dice Zaraceno, excelente relato.
ResponderEliminarMuy bueno de nuevo. Por ponerle una pega (y porque si no yo no sería yo), yo eliminaría la última frase e incluiría un mínimo dato esclarecedor en la penúltima. No sé bien cómo, y no son horas y tampoco sé si me explico XD. En fin, a mi ni caso, que està molt bé, galleguayo.
ResponderEliminarPetons.
GENIAL!!!!!
ResponderEliminarCreo que ya lo han dicho todo. Cautiva el lenguaje sencillo y directo, y el desarrollo sencillo y directo hasta la palabra de inflexión, "difunto", que no deja pasar mucho tiempo hasta el mazazo final. Con cierre soberbio.
ResponderEliminarImpresionante, Pedro. Abrazos admirados.
Jo, qué durísimo y qué bien contado.
ResponderEliminarCuando la violencia entra en una casa... malo malo, se impone a las palabras y acaba en silencios y dolor.
Me ha gustado mucho. Un beso,Luisa.
Me he quedado de piedra. Micro excepcional, muy bien escrito, fluye como el agua hasta que te da un bofetón final que duele más que una puñalada. Describe una situación que sufren más padres de los que creemos. ¿Qué estaremos haciendo mal?.
ResponderEliminarEnhorabuena Pedro, me ha gustado muchísisimo.
Muy buen final, Pedro, por desgracia cada vez es mas habitual el maltrato de hijos a padres, y tu micro lo refleja muy bien, conozco un caso exacto al que describes. Abrazos.
ResponderEliminarTantos maltratos como familias hay. Coincido con Manu: un desenlace que no por frecuente, deja de ser menos terrible.
ResponderEliminarSaludos cordiales
El final también es como aquel primer puñetazo; Descoloca y acojona.
ResponderEliminarEl tono y el ritmo están conseguidísimos. Volveré más despacio.
Uffff que duro y bien contado. El final no te lo esperas y te deja con la boca abierta y el regusto de ese disparo en el paladar.
ResponderEliminarSaludos desde el aire
¡que dolor!, a su propio hijo... pero claro, es que hay hijos e hijos.
ResponderEliminarbiquiños,
Cosa brava cuando a uno los prejuicios se le meten en el alma. Empecé a leer pensando en un marido alcohólico y terminé creyendo que hablabas de un hijo adicto a otras drogas. Recién al releerlo me di cuenta que no, que tu cuento plantea la violencia sin aclaración de raíces. Violencia de ambos (y hasta del difunto, que por algo tenía escopeta), violencia aprendida, convivida. Me dejó impactada.
ResponderEliminarImpecable el planteo de una vida en pocos renglones, la progresión del infierno y el final casi cinematográfico. Uno VE esa mirada.
No estoy segura del título...pero no sé por qué.
Saludos, y quedamos esperando el próximo.
Genial, abordas esta forma de maltrato con ese final que da un vuelco a la historia y nos presenta esa realidad que cada vez está -por desgracia- más presente en nuestra sociedad. Enhorabuena.
ResponderEliminarufff...el remate final es auténtico!!
ResponderEliminarno puedo añadir más de todo lo que te dicen, tan solo felicitarte por causar estragos!! haces que me enrede entre tus letras y después caiga de golpe al suelo!!
Un beso!!
Por cierto que solo me queda preguntar ¿cómo murió el difunto? eso de "una sabe que las vergüenzas no hay que airearlas"... bueno, igual me he pasado interpretando.
ResponderEliminarOtro abrazo
Joder! estáis duricos últimamente...hoy escuchaba en radio tres la versión "contraria", hablaban de "otro" tipo de maltrato, el que sufren los hijos, normalmente por sus madres (eso decían), que odian a sus padres y a través de ellos se vengan, duro muy duro.
ResponderEliminarUn abrazo!
Mantienes el tempo magistralmente y finalizas con ese "derrape" inesperado. Me gustó.
ResponderEliminarRealmente sorprendente este durísimo relato. Hasta la madre de un asesino debe tener muchos problemas para odiar a su hijo. Y supongo que esta madre tampoco tuvo los huevos para apretar el gatillo. Terrible dilema.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho este paseo por uno de los dramas que nos muestra el fracaso de nuestra sociedad.
Saludos cordiales.
¡Durísimo! No me entra en la cabeza que una madre pueda dispararle a su hijo, por muy maltratador que sea.
ResponderEliminarAbrazos temblones.
me has asustado Pedro. El relato es tan crudo, tan real y con ese giro final que solo te acerca a la verdad cuando lees la palabra difunto.
ResponderEliminarCuánta desesperación tiene que haber para hacer eso.
Muy bueno, Pedro.
Por desgracia real como la vida que vivimos. Llevamos varias generaciones que los hijos (algunos) no conocen el sentido del respeto por nadie. Empiezan perdiéndoselo a los padres...
ResponderEliminarNo soy lector, reconozco que Elysa me está "llevando al huerto"con la escusa de "haber que te parece" y le estoy cogiendo el gustillo y este relato te deja de piedra cuando decubres el final tan impactante.
Un abrazo Pedro.
Me encanta, tanto este micro como el anterior. Son crudos, revuelven un poco-mucho las entrañas y sorprenden. No he podido por más que recomendar su lectura vía Twitter. Genial haber descubierto este blog!
ResponderEliminarBueno, bueno, bueno.... Vaya micro te has sacado de la manga!!! Un monodiálogo estupendo que nos mete en la historia desde el primer renglón y nos sacude al final.
ResponderEliminarEstupendo.
Me llevas transitando a lo largo de la declaración de forma magistral. Uno tiene en mente el desenlace desde el principio. Por el título, por la imagen, por los que deseamos y vas pensando, ¿dónde me llevará Pedro? Y al final, justo cuando lees difunto te caes de la silla y acto seguido me disparas a mí. Zas, en todo el tarro.
ResponderEliminarBravo. Pones el dedo en una llaga muy dolorosa. Aunque Hermano mayor y programas así nos han acostumbrado ya a ello, el maltrato de un hijo a un padre es...Vamos, que acabar con un hijo así ha de ser lo peor.
Saludos
Un relato duro e impresionante, el giro final te deja fuera de juego, hasta que reaccionas y descubres el dolor de una madre. Enhorabuena
ResponderEliminarun fuerte saludo
fus
Pocas veces la palabra mamá leída en un texto me ha impactado tanto. Muy duro, muy bueno, muy tuyo.
ResponderEliminarUn abrazo
Impresionante. La maestría de un escritor está en salirse de la línea marcada llevándonos con él y que la sorpresa no nos expulse de la historia.
ResponderEliminarEnhorabuena.
Besos
Un final estupendo.
ResponderEliminarUn relato muy bueno,a veces hay una sola palabra capaz de cambiarlo todo.
ResponderEliminarSaludos desde isla de luz
Una vez más tu final sorprende y entonces lo vuelves a leer y a disfrutar de los matices, de las sensaciones que, en este caso, te revuelven las entrañas.
ResponderEliminarSi el maltrato de pareja es doloroso y destructivo, el de un hijo debe de ser aniquilador porque de una parte sientes el pesar del maltrato de una persona que tanto amas y de otra el de la parte de responsabilidad que como madre o padre te corresponde.
Demoledor. Enhorabuena. Un beso.
Relato muy bien escrito y provisto de un giro final tan sorprendente que te hace volver a leerlo.
ResponderEliminarUn abrazo,
Triste y lamentable, aunque de una realidad que desgaja el alma.
ResponderEliminarExcelente trabajo.
Estimado Pedro: muy bueno. En cuanto al contenido, expresa, a mi entender, las pasiones humanas, que todos las portamos, sólo que aquí se transforman en acción. En cuento Al relato, Defensa Propia, se encuentra lleno de tensión y suspenso hasta su final, que sorprende mucho más, por el giro de la historia.
ResponderEliminarQuiero agradecerte por las hermosas palabras que has dejado en mi blog.
Espero que de aquí en más nos sigamos.
Un fuerte abrazo.
Eleonora.
¿'Cría cuervos y te sacarán los ojos', o más estilo 'uno recoge lo que siembra'?
ResponderEliminarNo lo tengo claro, pero aún así, me pareció brillante con un giro final muy bien conseguido.
Así me gusta! Carry on.
Es tan duro tu relato que dan escalofríos después de leerlo...
ResponderEliminarMe quedaré por aquí un rato.
Besicos
Son terroríficos esos infiernos que se esconden en algunas casas. La violencia a manos de un hijo debe soportarse mucho peor que la del marido.
ResponderEliminarVuelta de tuerca magistral!
ResponderEliminarUn abrazo.
Leyendo desde aquí (uruguay)lo pensé como el error repetido del amor erróneo: la que siempre elige al que siempre pega,por aquéllo del "mamá" cariñoso que se emplea para referirse a la mujer amada.Es una interpretación,como tantas...Felicito al escritor : uno está escuchando a esa femenina voz que parece empezar a vivir recién cuando acaba de matar.
ResponderEliminarY cuando lograste que uno tenga armada toda una historia en la cabeza zas! todo se da vuelta. Impresionante.
ResponderEliminarQue la voz narrativa sea ella, respondiendo un interrogatorio, me encanta.
Duele la historia, y mucho.
Saludos!!
Ahondando en la violencia doméstica, buen giro final. Disculpa que no pase por aquí todo lo que tu sitio requiere ni le pueda dedicar el tiempo que merece.
ResponderEliminarUn abrazo,
D.
No era precisamente huevos los que le faltaba.
ResponderEliminarEnorme con tu giro.
Blogsaludos
No tiene que haber nada tan duro como el final que planteas, pero por desgracia hay veces que es inevitable. Me cuesta imaginarlo, pero hay que estar en la piel de algunas personas para sentir como ellos sienten.
ResponderEliminarSaludos
fuerte y directo.
ResponderEliminarMuy bueno. Y contundente final.
ResponderEliminarSaludos.
Madre mía, Pedro,
ResponderEliminarAndo saltando un poco por los blogs y me había perdido esto. El final me ha dejado con la boca abierta y aunque es difícil de creer no es imposible, las cosas tienen que tener un límite, y como dice Anita, el instinto de supervivencia debería conocerlo.
Desde el punto de vista formal la elección del lenguaje y ese estilo directo que se dirige a alguien que no vemos, me ha parecido muy acertado.
Felicidades y abrazos
Estruja el alma ser testigo de éstas posibilidades y más pensar que la realidad las permite. No cabe duda que existe un lado siniestro y demencial de las relaciones humanas.
ResponderEliminarEn versión micro nos deja sabor amargo debido a que integra el todo del relato, en novela da el espacio a altibajos.
A veces cuando relatamos pasajes de violencia o de maldad me pregunto si la estamos echando fuera de nosotros o si se trata de un esfuerzo por depurar éstas crisis.
Que raro es ésto de ser escritor, debe uno posicionar la mente en todos los terrenos, quizás así se debe dar ésta travesía mental para llegar a adquirir cierta luz.
Ciertamente poderoso e impresionante fué leer ésto.
Ojalá de alguna forma sirva para exorcisar éstas situaciones de la mente colectiva.
Con tu permiso (eso espero), lo incluyo en mi blog. También he puesto un enlace al tuyo. Muchas gracias Pedro. No seguimos viendo por aquí.
ResponderEliminarCarlos. (uncuentoaldia....)
Increíble. Una sola palabra le da la vuelta al relato.
ResponderEliminarEs un relato contundente que me seduce por el brillante giro final que intensifica hasta la extenuación los roles; más víctima la madre, más verdugo el acosador. Imposible no sustraerse a publicitarlo tal día como hot...
ResponderEliminarhttp://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/05/05/el-miedo-que-mata/