domingo, 11 de marzo de 2012

DULCE COMPAÑÍA




Apareció por primera vez la noche en que volvimos de nuestra luna de miel y nos instalamos en el ático de la calle Cardenal Rouco. Sonrió al notar que la veía, y compuso un gesto de satisfacción plena cuando, con sorpresa ahogada, le hablé. Con aquel «¿Eres capaz de oírme?», que murmuró en un susurro adictivo, comenzó todo.

Después de haberme explicado quién era y por qué yo no podría haberla imaginado antes, me contó cuáles eran sus deseos y siguió presentándose cada noche, prevaliéndose de que María no notaba su presencia. Así, una vez que aparecía, me rondaba esperando a que mi mujer se durmiera. Luego, más que hacerme el amor, me follaba con furia asordinada.

No tardé en confesárselo todo a María, en una de esas charlas con las que intentábamos superar el
naufragio que comenzaba a anegar nuestra convivencia. Sobra decir que no me creyó. Ni la historia real, ni mi fingida tribulación. Sólo cuando nuestra vida sexual transitó de mínima a nula, María decidió que había llegado el final y se marchó.

Que mi matrimonio se fuera a la mierda por la lascivia de mi ángel de la guarda ya no me duele. Lo que no logro superar es que —ahora— ella me diga que no hay suficientes ángeles para tantos humanos cada vez que me desampara y me deja solo en este ático vacío.
*
[Ilustración del maestro Juanlu -Juan Luis López]
[Ilustraciones para un loco]

*

88 comentarios:

  1. Lo curioso del caso es que cuando fue María la que le dijo algo parecido a José (cariño, ha sido el espíritu santo) se armó un pifostio que dura hasta hoy. Buen y turbador micro, Pedro (ser ángel ya no debe ser rentable, recuerdo que cuando era pequeño había cuatro para cada niño, deben de haber sufrido un ERE o algo parecido)

    ResponderEliminar
  2. ¿ Ángeles femeninos? Pues no dicen que no tiene...

    Angeles y demonios, ni en unos ni en otros creo...Y mira que de pequeña me hablaban siempre de ellos...

    Buen texto amigo.
    Besicos

    ResponderEliminar
  3. Me gusta, ja ja, siempre dándole caña a los malotes, que al final les sale el tiro por la culata.
    Me he reído tanto con el final de tu micro como con el comentario de Manuel.
    Hoy, besitos especiales, CL!!!

    ResponderEliminar
  4. Me encanta Pedro! seguro que hay por ahí un tipo que está con tres ángeles..por eso no salen las cuentas..

    ResponderEliminar
  5. Uff, Pedro, me ha costado un huevo comprender los dos primeros párrafos. Un huevo, he tenido que releerlos. Por otro lado, la imagen adelanta bastante (yo pensé en el Espíritu Santo), cuando sale el nombre de la calle. Luego, en el tercer y cuarto todo fluye, con el sello de la casa. En el primer párrafo, que el protagonista diga "le hablé", y el bicho le conteste si le oye, como que espejeas al lector. Por lo demás, el relato es irónico y muy divertido, con un final que nos deja una sonrisa en los labios.

    ResponderEliminar
  6. ¡Qué bueno eres!
    Me siguen fascinando tus historias siempre cuidadas hasta el más mínimo detalle.
    En ésta además se puede apreciar un toque de ironía que le da al micro un plus de originalidad.
    Un placer leerte, Pedro.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  7. Está visto que estos ángeles de la guarda, o ángelas, son unos caprichosos y hasta se largan, por su carestía, y se dedican a una promiscuidad nada celeste.
    Irreverente, con trasfondo psicológico y emocional, me ha parecido un micro estupendo, Pedro. Al menos, he disfrutado mientras lo leía y la sonrisa amplia culminó en la última frase.
    Un abrazo no angélico.

    ResponderEliminar
  8. Angels don't fuck. I don't know if they make love but I'm sure that they, sometimes, let us feel love. Your tale is nice. :)

    ResponderEliminar
  9. En tiempos remotos tuve tentaciones serias de hacerme ángel por un día, a ver en qué quedaba el asunto. Pero vi las orejas al lobo y recapacité:
    "¡Me quedo en demonio y veo los toros desde la barrera"...jejeje
    Y el epílogo trascendente:
    "no hay suficientes ángeles para tantos humanos y me deja solo en este ático vacío", me ha dejado sin palabras.
    ¡Qué fuerrrrrte!
    Un abrazo, entre nuncayquiensabe,

    ResponderEliminar
  10. Le pasa como al cura de mi aldea, que tiene que atender varias parroquias (no sé si a varias parroquianas).
    Me gustó mucho TODO el relato.

    ResponderEliminar
  11. Buenísimo como todo lo que te he leído. Un ángel de la guarda peculiar pero aún así más recomendable que el de los Kennedy.

    Un saludo.

    Iñigo

    ResponderEliminar
  12. El título ya me dio la pista antes de seguir leyendo...Pero no me esperaba el nudo y el desenlace. Me ha perecido muy bueno Pedro.

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  13. Pedro, excelente la narración y la idea en sí del relato.

    No podía imaginarme que los ángeles de la guarda tuviesen sexo y mucho menos que fuesen tan promiscuas, en este caso. En principio, yo pensaba que se dedicaban a guiarnos y a cuidarnos, no a fastidiarnos la vida.

    Impresionante.

    Un fuerte abrazo y a seguir así.

    ResponderEliminar
  14. Yo siempre había escuchado el cuento al revés, no? María y Dios, Rea Silvia y Marte...

    Un buen giro de la tortilla.

    Llego en el top 20. No está mal, eh, para encender el ordenador una vez cada diez eones...

    Me gustó.
    Carry on.

    ResponderEliminar
  15. Como ya me estoy acustumbrando a leerte, intuyo por donde vas a ir.
    "Apareció... y nuestra luna de miel" me dijeron que ibamos por algo especial.

    Lo que nunca esperé es la posibilidad de ser cornudo de un ángel en el plano terrenal. Aunque debo de admitir que los trios están de moda hoy dia.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  16. Pedro,es una imagen fuerte. El ángel de la guarda de mi infancia era un ser que te protegía y que por supuesto no tenía sexo. Una amiga me contó que en sus fantasías se veía perseguida por los santos, que enjuiciaban y condenaban sus actos. Como no podía vencerlos decidió integrarles en sus juegos. El placer después fue doble...
    Te felicito por tu texto rompedor.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  17. Jajajajaja, Pedro, no entendía nada con esa imagen que asocié al Espíritu Santo y resultó ser un ángel con sexo. Jajaja no me suena, tengo la cabeza programada con eso de que son seres absolutamente espirituales... jajajaa muy creativo lo tuyo, Pedro, pero a mí no me suena.

    ResponderEliminar
  18. Muy divertido... La imagen de la ángel de la guarda con tal apetito sexual llega a ser cómica.
    saludos

    ResponderEliminar
  19. Muy bueno, Pedro!
    La narración, la idea y el fluir de la historia. Me gustan las pinceladas de ironía y el riesgo de jugar y cambiar ideas que están establecidas. Como decimos en Argentina, excelente modo de "patear el tablero"
    Enhorabuena, mi amigo.
    Un abrazo enorme! :)

    ResponderEliminar
  20. ¿Quién era y por qué él no podía haberla imaginado antes?
    Esto es muy sospechoso, Pedro... ¿No es que los ángeles de la guarda nos acompañan desde siempre? Mmh... Sabia María, que no creyó en abstracciones metafísicas sino en hechos concretos, y se fue.
    Muy buen relato, a mi juicio. El final, como siempre, excelente. Yo cambiaría la foto, que adelanta demasiado.
    Saludos desde Montevideo.

    ResponderEliminar
  21. :D

    Es muy divertido y no, no hay ángeles para tantos humanos. Sospecho que el micro es una delicada muñeca rusa que esconde réplicas exactas a ella en su interior, y vendré a leerlo más.

    Y me encanta el comentario de Manuel Rebollar Barro :)


    Beso

    ResponderEliminar
  22. Jajaj, Pedro,
    qué bueno... aparte de todo lo que se ha dicho me ha gustado la referencia en el título y el final a la oración infantil (dulce compañía y me desampara) ;-)
    Qué vida esta, ni los ángeles son los que eran. Besos

    ResponderEliminar
  23. Hiciste mal en contarle todo a María. Estas moderneces de sincerarse totalmente con la pareja, está arruinando muchos matrimonios. Y no te quejes tanto: tu ángel de la guarda ha resultado hembra. ¡Conozco cada caso...! Pero, en serio, excelente cuento.

    ResponderEliminar
  24. Irónico y muy divertido, Pedro. Lo he disfrutado, mientras leía me preguntaba donde me llevarías y sí un final para no olvidar.
    ¡Jo, Pedro! me acabas de hacer polvo unos de mis mitos ¿no me queda un/una ángel para mí?

    Besitos

    ResponderEliminar
  25. una ángel de la guarda lasciva, jamás lo hubiera imaginado; lo tuyo sí que es imaginación.

    biquiños,

    ResponderEliminar
  26. Para aquellos amargados que siguen insistiendo en que los ángeles no tiene sexo; pero como todo aquello que provenga del cielo, siempre llega el momento en que nos deja solos, esperando en un ático.

    Técnicamente, un pésimo ángel de la guarda.

    Un texto muy risueño, apasionadamente risueño. Me gustó.

    ResponderEliminar
  27. Buen desenlace y muy original la historia. Ese párrafo final puso una sonrisa en mis labios.

    Ese ángel anda sueta. Abrazos!

    ResponderEliminar
  28. hay infinidad de ángeles desocupados,
    saludos

    ResponderEliminar
  29. Muy buena esa dulce compañia, Pedro. Quizás yo le hubiese quitado ese último párrafo.
    A lo vez la solución de ese matrimonio hubiese sido probar el trio.

    ResponderEliminar
  30. En resumidas cuentas, le duelen los celos. Al parecer es un tanto posesivo.

    ResponderEliminar
  31. Buf, descarnado, sin aliento. A pesar de la ironía que recorre el texto, me parece que éste se inclina hacia la tristeza.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  32. Debe ser una cumbre del amor y el placer contar con una angelita de la guardia; tristemente ésto se límita a la ficción.
    Bravo por la brillante idea.

    ResponderEliminar
  33. El final es espléndido. Lo mejor de lo mejor en ángeles. Un verdadero hallazgo.

    Abrazos sin alas.

    ResponderEliminar
  34. ¡Vaya angelitos rondan las moradas de tus personajes!. Y cuánta sinceridad la de él con Maria, en pleno naufragio de su historia de amor.

    El último párrafo es perfecto para redondear las historia, y sólo me queda la duda de si ...,ejem, los ángeles de la guarda de las mujeres ejecutan de igual forma. ;)

    Un abrazo ¡es buenísimo!.

    ResponderEliminar
  35. Pedro, en estos tiempos dónde todo cambia,los ángeles no iban a ser menos. Al principio pensé que podía ser un espíritu, pero me has descolocado con el final sorprendente.
    Muy bueno, sí señor.

    abrazos y felicitaciones en cantidad!!

    ResponderEliminar
  36. ¡Lo encontré! ¡Viva el humor de Faemino y Cansado! http://www.youtube.com/watch?v=ptPe9fBW3jc

    ResponderEliminar
  37. Siento no pasar más a menudo Pedro.
    BRUTAL!
    Me parece un microrelato magnífico con varios niveles y pistas a seguir. De esos que, quieras o no, no puedes comerte de un bocado, sino que has de ir despedazando poco a poco para saborear cada uno de los matices.
    Sigue horneando tus micros así y que tiemble El Bulli.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  38. Qué bueno eres, jodio, aunque sospecho que te condenarás.

    ResponderEliminar
  39. Si es que hay veces que es mejor disimular y no contar toda la verdad, ¿ahora qué?
    Por cierto, nunca leí nada de ángeles femeninos, nunca lo había pensado así. Ahora mis sueños serán más placenteros, jajajjaa

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

    ResponderEliminar
  40. Me ha gustado mucho esta mini. Y el final me pareció genial. Saludos.

    ResponderEliminar
  41. jajajajajjajajajja me encantóoooooooooo si señorrrrrr!!!!Millll bikosssssss

    ResponderEliminar
  42. Y estás seguro que no era un angel negro?
    Lascivo era, si, y promiscuo, o promiscua en este caso.
    Si es que en estos tiempos que corren los hay con suerte, tienen pluriempleo.

    Saludos mediterráneos.

    ResponderEliminar
  43. excelente microoo!!!!
    vendrán en sexo masculino estos ángeles que no hacen el amor sino follan de manera "endemoniada"????
    si averiguas que si... yo quiero dos por favor!!!
    :-)

    muy bien escrito
    ABRAZOS

    ResponderEliminar
  44. Genial. Ni de las criaturas angelicales puede uno fiarse. No dejo de imaginar esa furia asordinada...

    ResponderEliminar
  45. Que apareciera en el regreso de tu luna de miel, habla mal de ese ángel destructor de hogares.

    Ahora resulta que tenemos una nueva excusa: querida, solo fue mi ángel de la guarda. :P

    Me perdí al principio, pero luego todo quedó claro y con un final perfecto.
    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  46. Es estupendo volver a la cotidianidad tras la vorágine de los viajes, sobre todo cuando me encuentro con textos así, impactantes y seductores.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  47. "Era un pajarillo, de blancas alas, de balcón en balcón,... vendedora de amor". Je.
    Gracias por el relato.
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
  48. Ángel de la guarda, decís?
    Más bien me parece que tu personaje tenía un diablillo ...o que un diablillo lo tenía a él!

    Ahora ni diablo ni esposa, ah, suerte cruel, jajajja

    Que no se amargue, malas compañías siempre se encuentran.
    Un micro turbador y simpático a la vez. Muy buen texto, Pedro!

    Abrazos

    ResponderEliminar
  49. Has los ángeles son promiscuos. Siempre lo he sospechado.

    ResponderEliminar
  50. Y toda esa lascivia angelical en la calle Cardenal Rouco! Qué poca vergüenza! ;)

    ResponderEliminar
  51. En estos tiempos que corren ya no te puedes fiar ni del ángel de la guarda... Me ha gustado mucho el microrelato, sobre todo el final "te da la puntilla"

    Un saludo,

    María Eva.

    ResponderEliminar
  52. Por un momento pensé que se trataba de un caso de sexomnia (sonámbulos que practican el sexo sin tener consciencia, un trastorno del sueño sobre el que leí un artículo en El País Digital el otro día, pero no, esto es mucho mejor, siempre y cuando el ángel no te deje en la estacada...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  53. Se perdió demasiado en sus fantasías y le costó el matrimonio. Como acostumbras impecablemente escrito.

    ResponderEliminar
  54. Buen texto Pedro, llegué a curiosear, pero lo cierto es que he seguido leyendo entradas más antiguas y a cada cuál me parece más interesante.
    Con tu permiso me quedo para seguirte.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  55. ¿Pero no dicen que los àngeles no tienen sexo?...Pedro creo que era tu vecina y te ponìa a mil por el morbo que le daba hacerlo al lado de tu esposa dormida...se marchò tu esposa se perdiò el morbo....Es una mala vecina...El relato magistral como siempre.

    un fuerte abrazo

    fus

    ResponderEliminar
  56. Si es que en el fondo todos los ángeles son iguales, todos buscan lo mismo. Y luego si te he visto...
    Que se busque un diablo/a, que de esos/as sí hay de sobras para todos/as.

    Un abrazo, Pedro.

    ResponderEliminar
  57. Vengo a darte mil bikos y desearte buen fin de semana.Espero que tus angeles ...te dején tranquilooooo:):):)

    ResponderEliminar
  58. Es que los humanos somos insaciables. Tanto como los ángeles...
    Muy buen relato, Pedro.
    También te aplaudo.
    Bexo

    ResponderEliminar
  59. Jodó, qué ha pasado aquí. Desaparezco un tiempo y me encuentro un sarao en tu blog de tresparesdewebs XD

    Me ha gustado mucho, pedro, pero me planteo dos cosas:
    1- Que el primer párrafo me parece confuso.
    2- Que el cuarto se puede quitar y no pasa gran cosa, más que el chiste final, que no sé si le hace falta.

    Pero yo q sé, y qué sé yo.

    Petonets!

    ResponderEliminar
  60. Uy, perdón, te minusculicé el nombre propio.
    Bueno, te lo mayúsculizo en éste post: PEDRO.

    Compensado XD

    ResponderEliminar
  61. HOla Pedro:

    primera vez que paso por aquí -te debo varias, lo sé-.

    del micro, un par de cosas concretas; por una parte, la utilización de un modelo fosilizado-el ángel de la guarda- para oponerle un modelo erótico y sobre todo perverso: utiliza al protagonista iniciando un falso triángulo amoroso -¡excelente ese: "me follaba con furia asordinada"- del cual se deinteresa, cuando María abandona al protagonista.

    pero, por otra parte, está el tema del "ser a merced de..." (las circunstancias o de los otros o de lo otro o del mundo o del supramundo, como en este caso). ello supone un protagonista que más allá de "dejarse hacer" y por lo tanto pasivo, está configurado desde la perplejidad y la torpeza -desde el momento del inicio hasta el del abandono-.

    sólo un apunte que no deja de ser pecata minuta, lo de calle Cardenal Rouco me parece una conseción innecesaria a la sal gorda, pero te repito que en nada empece un texto, que está bien planteado, con buena tensión y, aunque previsible, buena resolución.

    nos seguimos leyendo y prometo pasar más seguido por aquí

    salut,
    hugo

    ResponderEliminar
  62. Ja,ja,ja, es lo que tiene ceder a los encantos angelicales y a sus éxtasis ¿no será misticismo lo tuyo?.

    Muy bueno, me ha encantado la originalidad de la historia.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  63. Parece ser que los áticos dan para mucho, sus paredes esconden secretos inconfesables y otros ... que se perciben a voces. :)
    un placer leerte, Saludos desde isla de luz.

    ResponderEliminar
  64. Parece ser que los áticos dan para mucho, sus paredes esconden secretos inconfesables y otros ... que se perciben a voces. :)
    un placer leerte, Saludos desde isla de luz.

    ResponderEliminar
  65. Ahora que lo tuyo con María se ha ido al traste, esta Angela, que soy yo, me presto para ser tu angel jaja
    un placer leerte.

    ResponderEliminar
  66. Desde luego el texto tiene tu sello, tu sello personal y eso no es fácil de conseguir.
    Y has demostrado que... los ángeles tienen sexo y además... son malos.
    Sólo una pega, la foto delata al texto.

    Una abrazo

    Miguel

    ResponderEliminar
  67. La sobre explotación de los ángeles y las ángelas por parte de la voracidad de la industria confitera, provoca la pérdida definitiva, sin sustituto alternativo, de un recurso natural nivelador de las injusticias sociales amatorias existentes. ¡No al uso especulativo del cabello de ángel, ya!
    Salu2.

    ResponderEliminar
  68. Un angel sera un angel para siempre, lo peor es que uno no lo entiende hasta que se va...
    Lindo relato, me encanto. La picardia y el final te entretienen de comienzo a final, muy bueno.
    saludos,

    ResponderEliminar
  69. Pedro:
    Cómo me gustaría venir más seguido por aquí, pero estoy, como se dice en Argentina, "hasta las manos" de obligaciones.
    Por suerte no me perdí esta historia, me ha gustado mucho, como ángel de la guarda, deja bastante que desear, pero ¿quién sabe cómo debe ser un ángel así?
    Un gran abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  70. Llego tardísimo a este blog, pero el relato ha merecido la pena.
    Un saludo,
    Ana Martínez

    ResponderEliminar
  71. jajaja. Me ha gustado muchísimo. Anque está visto que tampoco te puedes fiar ni de los ángeles de la guarda.

    Muchos besos

    ResponderEliminar
  72. Genial el texto corto y bueno

    ResponderEliminar
  73. Una "ángela" lasciva y promiscua que te embriaga y arruina tu vida...

    Por tu bien, espero que no se trate de la Merkel. Siempre he creído que tenías buen gusto.

    Magnífico. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  74. Tiene gracia y morbo el cuento y está muy bien contado. Eso del desamparo me ha recordado la oración de los cuatro angelitos que recitabamos, como un mantra, mis hermanos y yo, todas las noches de Dios. Dios, para mí es negra en el hipotético caso de que exista. Pero nunca me había representado al angel de la guarda como una bellísima mujer... No sé si podré recuperar esa creencia o hay que tragarse todo en el lote completo. Un abrazo, Pedro.

    ResponderEliminar
  75. Qué maravilla de relato!!!
    Veo que la primavera está afectando bastante los blogs... solo veo sexo por todos lados ¿o seré yo que lo voy buscando? ;)
    Muy muy bien, hay frases que se quedan pegadas a la piel y queman "en una de esas charlas con las que intentábamos superar el naufragio que comenzaba a anegar nuestra convivencia" esta me ha encantado.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  76. magnifico blog , te esperamos con comentarios tuyos
    gracias y saludos, ahora seguiremos en contacto.

    ResponderEliminar
  77. Me gusta ese ángel terrenal que creaste, y su prodigalidad tan profesional. :)

    La historia tiene un cierre impensado. Me gustó mucho.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  78. Es que hau cosas que no se pueden contar a una mujer, sobre todo que le estás poniendo los cuernos con alguien NO REAL, es + duro de asimilar jajaja.
    Ha sido un placer descubrir tu blog un saludo desde Tenerife y te dejo enlace del mío por si quieres volar con tu ángel por él.
    http://gofioconmiel.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  79. Uf, uf, uf, uf tantos como las esquinas de mi cama, que espero estén custodiadas por ángeles con
    buena guardia.

    Aunque estoy algo de acuerdo con los comentarios de Ximens, lo he pasado muy bien leyendo tu relato.
    Besos

    ResponderEliminar
  80. Y... si justo apareció luego de la luna de miel algo habrá pasado en el transcurso para que ese angel tomara tanto protagonismo. Indudablemente vino a ocupar un vacío existente. Ella tardó más que él en darse cuenta, pero el portazo final se terminó escuchando igual. Lástima que él quedó "pegado" a la "dulce compañía". ¡Angeles eran los de antes; esos sí que -según dicen- te acompañaban por siempre! ja!
    Me encantó la historia, Pedro, felicitaciones y un beso grande!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  81. Me ha recordado lejanamente a un micro de Luis Mateo Díez que tal vez conozcas, que se llama "Amores". Aparece en Los males menores, ed. Austral, 1993.

    Muy aleccionador.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  82. ¡Te felicito! Se volvió uno de mis favoritos en este blog. El inicio logra el misterio de inmediato y el final tiene un ritmo melodioso.

    Si me perdonas el atrevimiento, "prevaliéndose" me suena algo forzado en compareción del resto del lenguaje en el texto.

    ResponderEliminar
  83. Me encantó.Está bueno eso de tener Ángeles. Venga uno para aquí :)
    Un relato que me sorprendió, aunque a medida que te leo( no siempre comento) creo que es tu estilo, una narración que te atrapa cuyo final, es inesperado.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  84. Vaya con la puñetera ángel de la guarda... Un micro que me hizo sonreír, a pesar de la tristeza y del abandono que sufre el protagonista.

    ResponderEliminar
  85. Desde el once de marzo sin un relato, Pedro.

    What hapeens?

    Se echa en falta tus micros, tu creatividad, tu prosa...


    Por favor... no seas cruel con tus... LECTORES.

    Miguel

    ResponderEliminar
  86. No te fíes. Esa ángel de la guarda la envía lucifer. No sabes que los ángeles no tienen sexo.
    Muy buen micro.
    Un abrazo, Pedro.

    ResponderEliminar

Una vez expuesto, el texto pertenece al lector. Me gustaría pedirte, a cambio, que me contaras qué te ha hecho pensar o sentir. Siéntete libre de recurrir a tu sinceridad más integrista.Critica a piacere.