Apareció por primera vez la noche en que volvimos de nuestra luna de miel y nos instalamos en el ático de la calle Cardenal Rouco. Sonrió al notar que la veía, y compuso un gesto de satisfacción plena cuando, con sorpresa ahogada, le hablé. Con aquel «¿Eres capaz de oírme?», que murmuró en un susurro adictivo, comenzó todo.
Después de haberme explicado quién era y por qué yo no podría haberla imaginado antes, me contó cuáles eran sus deseos y siguió presentándose cada noche, prevaliéndose de que María no notaba su presencia. Así, una vez que aparecía, me rondaba esperando a que mi mujer se durmiera. Luego, más que hacerme el amor, me follaba con furia asordinada.
No tardé en confesárselo todo a María, en una de esas charlas con las que intentábamos superar el naufragio que comenzaba a anegar nuestra convivencia. Sobra decir que no me creyó. Ni la historia real, ni mi fingida tribulación. Sólo cuando nuestra vida sexual transitó de mínima a nula, María decidió que había llegado el final y se marchó.
Que mi matrimonio se fuera a la mierda por la lascivia de mi ángel de la guarda ya no me duele. Lo que no logro superar es que —ahora— ella me diga que no hay suficientes ángeles para tantos humanos cada vez que me desampara y me deja solo en este ático vacío.
Después de haberme explicado quién era y por qué yo no podría haberla imaginado antes, me contó cuáles eran sus deseos y siguió presentándose cada noche, prevaliéndose de que María no notaba su presencia. Así, una vez que aparecía, me rondaba esperando a que mi mujer se durmiera. Luego, más que hacerme el amor, me follaba con furia asordinada.
No tardé en confesárselo todo a María, en una de esas charlas con las que intentábamos superar el naufragio que comenzaba a anegar nuestra convivencia. Sobra decir que no me creyó. Ni la historia real, ni mi fingida tribulación. Sólo cuando nuestra vida sexual transitó de mínima a nula, María decidió que había llegado el final y se marchó.
Que mi matrimonio se fuera a la mierda por la lascivia de mi ángel de la guarda ya no me duele. Lo que no logro superar es que —ahora— ella me diga que no hay suficientes ángeles para tantos humanos cada vez que me desampara y me deja solo en este ático vacío.
*
*
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Lo curioso del caso es que cuando fue María la que le dijo algo parecido a José (cariño, ha sido el espíritu santo) se armó un pifostio que dura hasta hoy. Buen y turbador micro, Pedro (ser ángel ya no debe ser rentable, recuerdo que cuando era pequeño había cuatro para cada niño, deben de haber sufrido un ERE o algo parecido)
ResponderEliminar¿ Ángeles femeninos? Pues no dicen que no tiene...
ResponderEliminarAngeles y demonios, ni en unos ni en otros creo...Y mira que de pequeña me hablaban siempre de ellos...
Buen texto amigo.
Besicos
Me gusta, ja ja, siempre dándole caña a los malotes, que al final les sale el tiro por la culata.
ResponderEliminarMe he reído tanto con el final de tu micro como con el comentario de Manuel.
Hoy, besitos especiales, CL!!!
Me encanta Pedro! seguro que hay por ahí un tipo que está con tres ángeles..por eso no salen las cuentas..
ResponderEliminarUff, Pedro, me ha costado un huevo comprender los dos primeros párrafos. Un huevo, he tenido que releerlos. Por otro lado, la imagen adelanta bastante (yo pensé en el Espíritu Santo), cuando sale el nombre de la calle. Luego, en el tercer y cuarto todo fluye, con el sello de la casa. En el primer párrafo, que el protagonista diga "le hablé", y el bicho le conteste si le oye, como que espejeas al lector. Por lo demás, el relato es irónico y muy divertido, con un final que nos deja una sonrisa en los labios.
ResponderEliminar¡Qué bueno eres!
ResponderEliminarMe siguen fascinando tus historias siempre cuidadas hasta el más mínimo detalle.
En ésta además se puede apreciar un toque de ironía que le da al micro un plus de originalidad.
Un placer leerte, Pedro.
Abrazos.
Está visto que estos ángeles de la guarda, o ángelas, son unos caprichosos y hasta se largan, por su carestía, y se dedican a una promiscuidad nada celeste.
ResponderEliminarIrreverente, con trasfondo psicológico y emocional, me ha parecido un micro estupendo, Pedro. Al menos, he disfrutado mientras lo leía y la sonrisa amplia culminó en la última frase.
Un abrazo no angélico.
Angels don't fuck. I don't know if they make love but I'm sure that they, sometimes, let us feel love. Your tale is nice. :)
ResponderEliminarEn tiempos remotos tuve tentaciones serias de hacerme ángel por un día, a ver en qué quedaba el asunto. Pero vi las orejas al lobo y recapacité:
ResponderEliminar"¡Me quedo en demonio y veo los toros desde la barrera"...jejeje
Y el epílogo trascendente:
"no hay suficientes ángeles para tantos humanos y me deja solo en este ático vacío", me ha dejado sin palabras.
¡Qué fuerrrrrte!
Un abrazo, entre nuncayquiensabe,
Le pasa como al cura de mi aldea, que tiene que atender varias parroquias (no sé si a varias parroquianas).
ResponderEliminarMe gustó mucho TODO el relato.
Buenísimo como todo lo que te he leído. Un ángel de la guarda peculiar pero aún así más recomendable que el de los Kennedy.
ResponderEliminarUn saludo.
Iñigo
El título ya me dio la pista antes de seguir leyendo...Pero no me esperaba el nudo y el desenlace. Me ha perecido muy bueno Pedro.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Pedro, excelente la narración y la idea en sí del relato.
ResponderEliminarNo podía imaginarme que los ángeles de la guarda tuviesen sexo y mucho menos que fuesen tan promiscuas, en este caso. En principio, yo pensaba que se dedicaban a guiarnos y a cuidarnos, no a fastidiarnos la vida.
Impresionante.
Un fuerte abrazo y a seguir así.
Yo siempre había escuchado el cuento al revés, no? María y Dios, Rea Silvia y Marte...
ResponderEliminarUn buen giro de la tortilla.
Llego en el top 20. No está mal, eh, para encender el ordenador una vez cada diez eones...
Me gustó.
Carry on.
Como ya me estoy acustumbrando a leerte, intuyo por donde vas a ir.
ResponderEliminar"Apareció... y nuestra luna de miel" me dijeron que ibamos por algo especial.
Lo que nunca esperé es la posibilidad de ser cornudo de un ángel en el plano terrenal. Aunque debo de admitir que los trios están de moda hoy dia.
Un abrazo,
Pedro,es una imagen fuerte. El ángel de la guarda de mi infancia era un ser que te protegía y que por supuesto no tenía sexo. Una amiga me contó que en sus fantasías se veía perseguida por los santos, que enjuiciaban y condenaban sus actos. Como no podía vencerlos decidió integrarles en sus juegos. El placer después fue doble...
ResponderEliminarTe felicito por tu texto rompedor.
Un saludo
Jajajajaja, Pedro, no entendía nada con esa imagen que asocié al Espíritu Santo y resultó ser un ángel con sexo. Jajaja no me suena, tengo la cabeza programada con eso de que son seres absolutamente espirituales... jajajaa muy creativo lo tuyo, Pedro, pero a mí no me suena.
ResponderEliminarMuy divertido... La imagen de la ángel de la guarda con tal apetito sexual llega a ser cómica.
ResponderEliminarsaludos
Muy bueno, Pedro!
ResponderEliminarLa narración, la idea y el fluir de la historia. Me gustan las pinceladas de ironía y el riesgo de jugar y cambiar ideas que están establecidas. Como decimos en Argentina, excelente modo de "patear el tablero"
Enhorabuena, mi amigo.
Un abrazo enorme! :)
¿Quién era y por qué él no podía haberla imaginado antes?
ResponderEliminarEsto es muy sospechoso, Pedro... ¿No es que los ángeles de la guarda nos acompañan desde siempre? Mmh... Sabia María, que no creyó en abstracciones metafísicas sino en hechos concretos, y se fue.
Muy buen relato, a mi juicio. El final, como siempre, excelente. Yo cambiaría la foto, que adelanta demasiado.
Saludos desde Montevideo.
:D
ResponderEliminarEs muy divertido y no, no hay ángeles para tantos humanos. Sospecho que el micro es una delicada muñeca rusa que esconde réplicas exactas a ella en su interior, y vendré a leerlo más.
Y me encanta el comentario de Manuel Rebollar Barro :)
Beso
Jajaj, Pedro,
ResponderEliminarqué bueno... aparte de todo lo que se ha dicho me ha gustado la referencia en el título y el final a la oración infantil (dulce compañía y me desampara) ;-)
Qué vida esta, ni los ángeles son los que eran. Besos
Hiciste mal en contarle todo a María. Estas moderneces de sincerarse totalmente con la pareja, está arruinando muchos matrimonios. Y no te quejes tanto: tu ángel de la guarda ha resultado hembra. ¡Conozco cada caso...! Pero, en serio, excelente cuento.
ResponderEliminarIrónico y muy divertido, Pedro. Lo he disfrutado, mientras leía me preguntaba donde me llevarías y sí un final para no olvidar.
ResponderEliminar¡Jo, Pedro! me acabas de hacer polvo unos de mis mitos ¿no me queda un/una ángel para mí?
Besitos
una ángel de la guarda lasciva, jamás lo hubiera imaginado; lo tuyo sí que es imaginación.
ResponderEliminarbiquiños,
Para aquellos amargados que siguen insistiendo en que los ángeles no tiene sexo; pero como todo aquello que provenga del cielo, siempre llega el momento en que nos deja solos, esperando en un ático.
ResponderEliminarTécnicamente, un pésimo ángel de la guarda.
Un texto muy risueño, apasionadamente risueño. Me gustó.
Buen desenlace y muy original la historia. Ese párrafo final puso una sonrisa en mis labios.
ResponderEliminarEse ángel anda sueta. Abrazos!
hay infinidad de ángeles desocupados,
ResponderEliminarsaludos
jejejeje, que cabrón...
ResponderEliminarMuy buena esa dulce compañia, Pedro. Quizás yo le hubiese quitado ese último párrafo.
ResponderEliminarA lo vez la solución de ese matrimonio hubiese sido probar el trio.
En resumidas cuentas, le duelen los celos. Al parecer es un tanto posesivo.
ResponderEliminarBuf, descarnado, sin aliento. A pesar de la ironía que recorre el texto, me parece que éste se inclina hacia la tristeza.
ResponderEliminarAbrazos.
Debe ser una cumbre del amor y el placer contar con una angelita de la guardia; tristemente ésto se límita a la ficción.
ResponderEliminarBravo por la brillante idea.
El final es espléndido. Lo mejor de lo mejor en ángeles. Un verdadero hallazgo.
ResponderEliminarAbrazos sin alas.
¡Vaya angelitos rondan las moradas de tus personajes!. Y cuánta sinceridad la de él con Maria, en pleno naufragio de su historia de amor.
ResponderEliminarEl último párrafo es perfecto para redondear las historia, y sólo me queda la duda de si ...,ejem, los ángeles de la guarda de las mujeres ejecutan de igual forma. ;)
Un abrazo ¡es buenísimo!.
Pedro, en estos tiempos dónde todo cambia,los ángeles no iban a ser menos. Al principio pensé que podía ser un espíritu, pero me has descolocado con el final sorprendente.
ResponderEliminarMuy bueno, sí señor.
abrazos y felicitaciones en cantidad!!
¡Lo encontré! ¡Viva el humor de Faemino y Cansado! http://www.youtube.com/watch?v=ptPe9fBW3jc
ResponderEliminarSiento no pasar más a menudo Pedro.
ResponderEliminarBRUTAL!
Me parece un microrelato magnífico con varios niveles y pistas a seguir. De esos que, quieras o no, no puedes comerte de un bocado, sino que has de ir despedazando poco a poco para saborear cada uno de los matices.
Sigue horneando tus micros así y que tiemble El Bulli.
Un abrazo.
Qué bueno eres, jodio, aunque sospecho que te condenarás.
ResponderEliminarSi es que hay veces que es mejor disimular y no contar toda la verdad, ¿ahora qué?
ResponderEliminarPor cierto, nunca leí nada de ángeles femeninos, nunca lo había pensado así. Ahora mis sueños serán más placenteros, jajajjaa
Un saludo indio
Mitakuye oyasin
Me ha gustado mucho esta mini. Y el final me pareció genial. Saludos.
ResponderEliminarjajajajajjajajajja me encantóoooooooooo si señorrrrrr!!!!Millll bikosssssss
ResponderEliminarY estás seguro que no era un angel negro?
ResponderEliminarLascivo era, si, y promiscuo, o promiscua en este caso.
Si es que en estos tiempos que corren los hay con suerte, tienen pluriempleo.
Saludos mediterráneos.
excelente microoo!!!!
ResponderEliminarvendrán en sexo masculino estos ángeles que no hacen el amor sino follan de manera "endemoniada"????
si averiguas que si... yo quiero dos por favor!!!
:-)
muy bien escrito
ABRAZOS
Genial. Ni de las criaturas angelicales puede uno fiarse. No dejo de imaginar esa furia asordinada...
ResponderEliminarQue apareciera en el regreso de tu luna de miel, habla mal de ese ángel destructor de hogares.
ResponderEliminarAhora resulta que tenemos una nueva excusa: querida, solo fue mi ángel de la guarda. :P
Me perdí al principio, pero luego todo quedó claro y con un final perfecto.
¡Un saludo!
Es estupendo volver a la cotidianidad tras la vorágine de los viajes, sobre todo cuando me encuentro con textos así, impactantes y seductores.
ResponderEliminarUn abrazo
"Era un pajarillo, de blancas alas, de balcón en balcón,... vendedora de amor". Je.
ResponderEliminarGracias por el relato.
Un abrazo grande.
Ángel de la guarda, decís?
ResponderEliminarMás bien me parece que tu personaje tenía un diablillo ...o que un diablillo lo tenía a él!
Ahora ni diablo ni esposa, ah, suerte cruel, jajajja
Que no se amargue, malas compañías siempre se encuentran.
Un micro turbador y simpático a la vez. Muy buen texto, Pedro!
Abrazos
Has los ángeles son promiscuos. Siempre lo he sospechado.
ResponderEliminarY toda esa lascivia angelical en la calle Cardenal Rouco! Qué poca vergüenza! ;)
ResponderEliminarEn estos tiempos que corren ya no te puedes fiar ni del ángel de la guarda... Me ha gustado mucho el microrelato, sobre todo el final "te da la puntilla"
ResponderEliminarUn saludo,
María Eva.
Por un momento pensé que se trataba de un caso de sexomnia (sonámbulos que practican el sexo sin tener consciencia, un trastorno del sueño sobre el que leí un artículo en El País Digital el otro día, pero no, esto es mucho mejor, siempre y cuando el ángel no te deje en la estacada...
ResponderEliminarUn abrazo.
Se perdió demasiado en sus fantasías y le costó el matrimonio. Como acostumbras impecablemente escrito.
ResponderEliminarBuen texto Pedro, llegué a curiosear, pero lo cierto es que he seguido leyendo entradas más antiguas y a cada cuál me parece más interesante.
ResponderEliminarCon tu permiso me quedo para seguirte.
Saludos.
¿Pero no dicen que los àngeles no tienen sexo?...Pedro creo que era tu vecina y te ponìa a mil por el morbo que le daba hacerlo al lado de tu esposa dormida...se marchò tu esposa se perdiò el morbo....Es una mala vecina...El relato magistral como siempre.
ResponderEliminarun fuerte abrazo
fus
Si es que en el fondo todos los ángeles son iguales, todos buscan lo mismo. Y luego si te he visto...
ResponderEliminarQue se busque un diablo/a, que de esos/as sí hay de sobras para todos/as.
Un abrazo, Pedro.
Vengo a darte mil bikos y desearte buen fin de semana.Espero que tus angeles ...te dején tranquilooooo:):):)
ResponderEliminarEs que los humanos somos insaciables. Tanto como los ángeles...
ResponderEliminarMuy buen relato, Pedro.
También te aplaudo.
Bexo
Jodó, qué ha pasado aquí. Desaparezco un tiempo y me encuentro un sarao en tu blog de tresparesdewebs XD
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, pedro, pero me planteo dos cosas:
1- Que el primer párrafo me parece confuso.
2- Que el cuarto se puede quitar y no pasa gran cosa, más que el chiste final, que no sé si le hace falta.
Pero yo q sé, y qué sé yo.
Petonets!
Uy, perdón, te minusculicé el nombre propio.
ResponderEliminarBueno, te lo mayúsculizo en éste post: PEDRO.
Compensado XD
HOla Pedro:
ResponderEliminarprimera vez que paso por aquí -te debo varias, lo sé-.
del micro, un par de cosas concretas; por una parte, la utilización de un modelo fosilizado-el ángel de la guarda- para oponerle un modelo erótico y sobre todo perverso: utiliza al protagonista iniciando un falso triángulo amoroso -¡excelente ese: "me follaba con furia asordinada"- del cual se deinteresa, cuando María abandona al protagonista.
pero, por otra parte, está el tema del "ser a merced de..." (las circunstancias o de los otros o de lo otro o del mundo o del supramundo, como en este caso). ello supone un protagonista que más allá de "dejarse hacer" y por lo tanto pasivo, está configurado desde la perplejidad y la torpeza -desde el momento del inicio hasta el del abandono-.
sólo un apunte que no deja de ser pecata minuta, lo de calle Cardenal Rouco me parece una conseción innecesaria a la sal gorda, pero te repito que en nada empece un texto, que está bien planteado, con buena tensión y, aunque previsible, buena resolución.
nos seguimos leyendo y prometo pasar más seguido por aquí
salut,
hugo
gran texto
ResponderEliminarJa,ja,ja, es lo que tiene ceder a los encantos angelicales y a sus éxtasis ¿no será misticismo lo tuyo?.
ResponderEliminarMuy bueno, me ha encantado la originalidad de la historia.
Un abrazo,
Parece ser que los áticos dan para mucho, sus paredes esconden secretos inconfesables y otros ... que se perciben a voces. :)
ResponderEliminarun placer leerte, Saludos desde isla de luz.
Parece ser que los áticos dan para mucho, sus paredes esconden secretos inconfesables y otros ... que se perciben a voces. :)
ResponderEliminarun placer leerte, Saludos desde isla de luz.
Ahora que lo tuyo con María se ha ido al traste, esta Angela, que soy yo, me presto para ser tu angel jaja
ResponderEliminarun placer leerte.
Desde luego el texto tiene tu sello, tu sello personal y eso no es fácil de conseguir.
ResponderEliminarY has demostrado que... los ángeles tienen sexo y además... son malos.
Sólo una pega, la foto delata al texto.
Una abrazo
Miguel
La sobre explotación de los ángeles y las ángelas por parte de la voracidad de la industria confitera, provoca la pérdida definitiva, sin sustituto alternativo, de un recurso natural nivelador de las injusticias sociales amatorias existentes. ¡No al uso especulativo del cabello de ángel, ya!
ResponderEliminarSalu2.
Un angel sera un angel para siempre, lo peor es que uno no lo entiende hasta que se va...
ResponderEliminarLindo relato, me encanto. La picardia y el final te entretienen de comienzo a final, muy bueno.
saludos,
Pedro:
ResponderEliminarCómo me gustaría venir más seguido por aquí, pero estoy, como se dice en Argentina, "hasta las manos" de obligaciones.
Por suerte no me perdí esta historia, me ha gustado mucho, como ángel de la guarda, deja bastante que desear, pero ¿quién sabe cómo debe ser un ángel así?
Un gran abrazo.
HD
Llego tardísimo a este blog, pero el relato ha merecido la pena.
ResponderEliminarUn saludo,
Ana Martínez
jajaja. Me ha gustado muchísimo. Anque está visto que tampoco te puedes fiar ni de los ángeles de la guarda.
ResponderEliminarMuchos besos
Genial el texto corto y bueno
ResponderEliminarUna "ángela" lasciva y promiscua que te embriaga y arruina tu vida...
ResponderEliminarPor tu bien, espero que no se trate de la Merkel. Siempre he creído que tenías buen gusto.
Magnífico. Un abrazo.
Tiene gracia y morbo el cuento y está muy bien contado. Eso del desamparo me ha recordado la oración de los cuatro angelitos que recitabamos, como un mantra, mis hermanos y yo, todas las noches de Dios. Dios, para mí es negra en el hipotético caso de que exista. Pero nunca me había representado al angel de la guarda como una bellísima mujer... No sé si podré recuperar esa creencia o hay que tragarse todo en el lote completo. Un abrazo, Pedro.
ResponderEliminarQué maravilla de relato!!!
ResponderEliminarVeo que la primavera está afectando bastante los blogs... solo veo sexo por todos lados ¿o seré yo que lo voy buscando? ;)
Muy muy bien, hay frases que se quedan pegadas a la piel y queman "en una de esas charlas con las que intentábamos superar el naufragio que comenzaba a anegar nuestra convivencia" esta me ha encantado.
Abrazos
magnifico blog , te esperamos con comentarios tuyos
ResponderEliminargracias y saludos, ahora seguiremos en contacto.
Me gusta ese ángel terrenal que creaste, y su prodigalidad tan profesional. :)
ResponderEliminarLa historia tiene un cierre impensado. Me gustó mucho.
Un abrazo.
Es que hau cosas que no se pueden contar a una mujer, sobre todo que le estás poniendo los cuernos con alguien NO REAL, es + duro de asimilar jajaja.
ResponderEliminarHa sido un placer descubrir tu blog un saludo desde Tenerife y te dejo enlace del mío por si quieres volar con tu ángel por él.
http://gofioconmiel.blogspot.com.es/
Uf, uf, uf, uf tantos como las esquinas de mi cama, que espero estén custodiadas por ángeles con
ResponderEliminarbuena guardia.
Aunque estoy algo de acuerdo con los comentarios de Ximens, lo he pasado muy bien leyendo tu relato.
Besos
Y... si justo apareció luego de la luna de miel algo habrá pasado en el transcurso para que ese angel tomara tanto protagonismo. Indudablemente vino a ocupar un vacío existente. Ella tardó más que él en darse cuenta, pero el portazo final se terminó escuchando igual. Lástima que él quedó "pegado" a la "dulce compañía". ¡Angeles eran los de antes; esos sí que -según dicen- te acompañaban por siempre! ja!
ResponderEliminarMe encantó la historia, Pedro, felicitaciones y un beso grande!!!!!!!!
Me ha recordado lejanamente a un micro de Luis Mateo Díez que tal vez conozcas, que se llama "Amores". Aparece en Los males menores, ed. Austral, 1993.
ResponderEliminarMuy aleccionador.
Un abrazo
¡Te felicito! Se volvió uno de mis favoritos en este blog. El inicio logra el misterio de inmediato y el final tiene un ritmo melodioso.
ResponderEliminarSi me perdonas el atrevimiento, "prevaliéndose" me suena algo forzado en compareción del resto del lenguaje en el texto.
Me encantó.Está bueno eso de tener Ángeles. Venga uno para aquí :)
ResponderEliminarUn relato que me sorprendió, aunque a medida que te leo( no siempre comento) creo que es tu estilo, una narración que te atrapa cuyo final, es inesperado.
Un abrazo
Vaya con la puñetera ángel de la guarda... Un micro que me hizo sonreír, a pesar de la tristeza y del abandono que sufre el protagonista.
ResponderEliminarDesde el once de marzo sin un relato, Pedro.
ResponderEliminarWhat hapeens?
Se echa en falta tus micros, tu creatividad, tu prosa...
Por favor... no seas cruel con tus... LECTORES.
Miguel
No te fíes. Esa ángel de la guarda la envía lucifer. No sabes que los ángeles no tienen sexo.
ResponderEliminarMuy buen micro.
Un abrazo, Pedro.