miércoles, 12 de septiembre de 2012

CONSUNCIÓN





Tu primer aniversario de boda te atropella un viernes, trabajando a cuatrocientos kilómetros de tu casa; pero lo arreglas para llegar allí a mediodía y sorprenderla. En la floristería del barrio compras una rosa roja porque es todo lo que puedes permitirte. 

Piensas que es mejor tocar el timbre en lugar de usar las llaves. Lo haces y esperas. Cuando ella abre la puerta y su cuerpo se siluetea al contraluz, extiendes la rosa abúlica envuelta en tu mejor sonrisa. Entonces oyes su voz, teñida de un hastío inaprensible, preguntándote. «¿Pero tú, qué haces aquí?» En ese instante te das cuenta de que te has casado con la mujer equivocada. 

Doce años y tres hijos después, decides que es hora de divorciarte.




[Imagen obtenida en Google]

-oOo-



78 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Cuántos en esa situación... Se demora la toma de decisiones y el tiempo se escapa, con hijos y berrinches incluidos.

Me he quedado desazonada con el personaje masculino. Tal y como nos lo cuentas (magníficamente), pobre. Tanta premura para darse de narices con la indiferencia de la parienta.
Mucho aguante tuvo hasta completar la docena de años.

Un abrazo, Pedro.

Rosa dijo...

Mejor tarde que nunca...Pero a veces nos aferramos a imposibles y los que sufren las consecuencias son los más débiles, los niños.

Me gusta esa rosa solitaria.

Besos desde el aire

L.P. dijo...

Una historia contundente, aunque el protagonista se tomó su tiempo, supo armarse de valor y enmendar su error.
Buenísimo, Pedro!!

Abrazos

Manuel Rebollar Barro dijo...

Pedro, juegas muy bien con el dato del primer aniversario (curioso cómo, a pesar de las múltiples formas de convivencia que tenemos en la actualidad, todavía se mantiene aferrada la idea de boda tras un clásico noviazgo) para llevarnos, doce años, tres hijos y unas cuantas líneas después hacia la peor de las infidelidades, el hastío.

Abrazotes

Mei Morán dijo...

Siempre me impresiona esa prosa limpia y sólida tuya. muy bien contado y con impacto garantizado.
Saludos Pedro

Pablo Zaera Silvar dijo...

"teñida de un hastío inaprensible, preguntándote. «¿Pero tú, qué haces aquí?»",que daño y que visual.Enhorabuena Pedro.

Rasta dijo...

Me gustó, sobre todo por la no aceptación inmediata de una fecha de caducidad tan clara. Imposible no sentir empatía por el prota ¿A quién no le ha pasado alguna vez, de un modo u otro?

Por lo demás, quitaría una coma y un espacio, pero es cuestión de gustos y tal y como está se lee bien.

Un abrazo.

Rasta.

Cortacuentos dijo...

Me ha gustado el duro tema del relato aunque creía que iba a toparse con su amante o algo por el estilo.

El giro final mmmmmmmm... Para enfatizar esa terrible decisión... No sé, me genera dudas. Tal vez muy a bocajarro, pero tampoco soy filólogo, ni escritor.

Por aportar algo te regalo un nuevo final:

«¿Pero tú, qué haces aquí?»

Doce años y tres hijos después encuentras la respuesta y sientes que ha llegado tarde.

Perdona mi atrevimiento.

Una perta gorda.

Arte Pun dijo...

Hola Pedro, el título es muy revelador. Hay momentos de tu vida en los que percibes que has metido la pata o no estás haciendo lo que debías, no creo que pueda decirse que el tiempo que transcurre hasta que se endereza la situación sea un tiempo perdido, al fin y al cabo vives, maduras, aprendes, sería algo así como si dijésemos, total si vamos a morir para qué nacer...

Gracias por el relato y la reflexión. Un abrazo

Nieves Torres dijo...

Me gusta ese ritmo, esa sucesión de hechos contados desde una aparente distancia emocional. Es triste la historia, aunque con un final esperanzador. Me hace pensar en cuántas parejas se conformarán y se quedarán con la persona equivocada para siempre. Me gusta mucho, como todos tus micros. Un abrazo

Humberto Dib dijo...

No me quedó claro, si ya en el 1° aniversario lo recibe así, ¿para qué esperar todos esos hijos/años?
Cosas del no-querer.
Un abrazo, Pedro.
HD

Miguel Ángel Page dijo...

Consigues mucho aquí. Primero que aprenda una término nuevo (que tampoco es que sea difícil que esto suceda, pero siempre añades alguno y es de agradecer); segundo desarrollas una historia en la que juegas con las espectativas de lo que puede pasar (¿se tirará a sus brazos?, ¿estará sola?, etc); y tercero, conmueves porque me dejas ese mal sabor que me hace recordar que de desagradecidos está el mundo lleno, y que joder, qué difícil es esto a veces.

Cabopá dijo...

La verdad es que las hay desagradecidas...

Tal como lo cuentas parecía que el desenlace podría haber sido otro, pero en el primer aniversario, era de esperar otra reacción de la fémina...

Es tan cotidiano que parece muy creíble... Me gusta tu forma sencilla de narrar.¡ Vamos que esa rosa esmirriada la pongo yo en agua y la revivo....je,je,je...
Besicos.

María Eva Ruiz dijo...

Tiene una carga de reflexión este micro bastante importante. La verdad es que a veces la parejas se instalan en esa especie de rutina, apatía y falta de ilusión y lo único que hacen es dejarse llevar hasta que el final lo pone un juez por desgaste absoluto de la convivencia. Hay muchos que viven con la persona equivocada durante muchísimos años y que por una cosa u otra nunca nunca dan el paso para apartarse de ellos.

Tienes Pedro, la habilidad de mover sentimientos con tus micros.

Un abrazo muy grande,

M. Eva


Su dijo...

Mucha gente hay en esa situación. Me parece genial la fluidez que le das a la historia para una decisión que muchas veces cuesta una eternidad.

Abrazos

Horacio Beascochea dijo...

Gran relato Pedro, es cierto. A veces se demoran las decisiones e incluso puede llegar a ser tarde, cuando la vida ya ha pasado y dejado sus secuelas, en forma de arrugas y años.


Abrazo grande

mili dijo...

Un micro tan real. En un segundo te das cuenta de cómo la vida se precipita y te golpea.
Se tomó su tiempo,quizás con la esperanza que fuesen solo sus ideas. A la larga, el tiempo es el mejor amigo.Puertas que cierran y otras se abren...

Abrazo

Lucas Fulgi dijo...

Faltaba la gota para que el vaso rebalsara.

Lucas Fulgi dijo...

pdt: nunca había escuchado siluetear. Un verbo magnífico.

Pablo Vázquez Pérez dijo...

Hola Pedro.
A pesar de la imagen que has puesto para ilustrar el micro, no tiene nada cogido con pinzas. Has contado todo lo que le pasa a esa pareja en poquísimas líneas. Nos has noqueado con el arranque de aniversario y sin darnos cuenta hemos visto pasar esa década y media como una exhalación. Virtuoso estás hecho. Un abrazo.

MJ dijo...

Si el primer aniversario fue así, no quiero imaginarme cómo serían los restantes.
Mucho tiempo aguantó el pobre hombre.
Como todo lo que escribes, me ha encantado, Pedro.

Un abrazo.

BB dijo...

Ese claro hastío e indiferencia, he podido sentirlo como vivido. ¡Qué forma de aferrarse a algo inexistente por tantos años!
Me encanta tu prosa, sencilla y fácil.
Un saludo cordial
BB

escarcha dijo...

una historia que se repita mas de lo que uno imagina. se ven los indicios, pero se espera hasta que la nada está ya sumergida en la vida!!
EXCELENTE MICRO PEDRO
escrito con la exquisitez que sólo tus palabras tienen!

Bee Borjas dijo...

Excelente! Muy bueno el juego entre el comienzo el final. Es como una bofetada. Tan rápido supo que no era "la mujer" y tanto tiempo le llevó decidirse...
Un placer leerte, Pedro!
Abrazo enorme!

Pedro Herrero dijo...

Pedro, mi modesta contribución es proponerte que el personaje masculino no se divorcie. Creo que el drama saldría reforzado. Y también creo que sería igualmente fácil buscar referentes en la vida real. Por lo demás, la historia la encuentro espléndidamente tratada. Un abrazo.

Luisa Hurtado González dijo...

Me gusta mucho, desde la primera palabra a la última. Y... como muchos, conozco alguna persona que hace o ha hecho lo mismo de forma consciente.
Supongo que... se divorció o se decidió a hacerlo... cuando se le echaron unos cuantos años encima y uno hace balance.

Lola Sanabria dijo...

Tarde pero seguro. A veces, aunque uno se dé cuenta de algo, se tiene que tomar su tiempo para hacer lo que tiene que hacer.

Un relato redondo.

En mi opinión, yo no lo tocaría.

Triple de abrazos.

Nicolás Jarque dijo...

Pedro, tu relato es un golpe al mentón en toda regla, pues uno se imagina que el final de esta historia romántica debe ser con perdices, y no con un divorcio, que imagino tuvo que ser rumiado con anterioridad.

Admiro la cuidada prosa que utilizas para meternos de lleno en la historia y sacarnos de ella, con gran naturalidad.

Siempre es un placer leerte.

Un abrazo fuerte.

Lucía dijo...

Me ha parecido excelente, esa manera de narrar algo tan doloroso de manera fría, distante como si ya nada relacionado con ella pudiese hacerle más daño.

Ximens dijo...

Lo primero buscar y aprender el significado de "consunción", pero ya me tienes acostumbrado, jeje.
Hay varias cosas que me gustan: El uso que haces de la parte que el lector aporta por costumbre "está con otro" para luego romper con el esquema en el giro y hacer que en vez de un relato más es uno distinto, y como lector quedo sorprendido y agradecido.
El primer párrafo lleva además una carga de situación laboral y económica deprimente y tan actual de hoy. Me gusta ese "atropella" por lo que significa de daño.
Cuando leo "rosa abúlica" me afincas aún más para pillarla con otro. Y claro esa voz teñida que le recibe y él no entiende es la señal que alarma. La última frase es impactante, cómo se puede tardar tanto en tomar una decisión, para mí que entre otras cosas es por no querer reconocer un fracaso.
En fin, Pedro, que te has hecho esperar pero ha merecido la pena.

El moli dijo...

Pedro, este micro me pareció excelente, lo expones de una manera ruda.Pero debo reconocer que le has dado un realismo muy actual.
Te dejo un fuerte abrazo.

PD; Yo tardé treinta años y cuatro hijos.

Anita Dinamita dijo...

Eso de que comience con un atropello ya me deja noqueada desde el principio. Esa es una clave potente del relato, porque creo que refleja también cierto hastío en el marido, o al menos no las ganas de celebrarlo, aunque lo haga, igual que sigue haciéndolo 12 años y 3 hijos después...
Un gran relato de rutinas vitales que un día hay que romper, para vivir.
Abrazos

Sara Lew dijo...

Demasiado tiempo esperó para hacerlo. Con hijos mediante es todo más difícil.
Muy bueno el micro.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Tan directo como una flecha en el centro de la diana.Y para el lector, las palabras se clavan desde los ojos hasta el corazón Y con la última frase dices :joer!
Desde luego Pedro, nunca nos dejas indiferentes!! beso!Berta

Piel de Retales dijo...

Un fiel reflejo de tantos y tantos que asumen el tiempo como una fiel condena hasta que quizá ya es demasiado tarde.
Enhorabuena, me sorprendes siempre.

Melvin Rodríguez Rodríguez dijo...

Ay, pero qué triste revelación. Pocas palabras dicen una gran verdad.

Abrazos.

Enmascarado dijo...

Mejor asi que vivir dentro de un espejismo. Cúantos de los que pasamos por la situación, con el tiempo no terminamos deshechado años de matrimonio basura. Si tiene que ser...para qué alargar la agonía. Hijos...sí, pero además de crecer e irse, terminan sabiendo cómo es la vida.
Como siempre, un placer leerte Pedro.

Alma de Adra dijo...

Me gusta mucho el alivio general que se perciben en todos los comentarios porque ella no estuviera teniendo un lío con otro fulano, jaja, denuncia a las claras que ya estábamos inequívocamente de parte del protagonista eso es muy díficil...once años son muchos menos que una vida entera de al lado de alguien que, como ella, está segura de ser lo mejor que te ha pasado en la vida y de que tú, sencillamente, estás muy por debajo de la altura mínima requerida.

Me ha gustado mucho. Un beso

Bágoas dijo...

Y yo que creía que estaría con otro, o agonizante, o que se habría ido de casa... Qué raro tú, rompiendo los esquemas del final.

Me gustó mucho.
Carry on.

Aldabra dijo...

¿sabes por qué me gusta tu relato?

porque lejos de lo que pueda parecer lo siento muy real.

hace muchos años que me separé y estuve algunos meses para tomar la decisión y justo supe cuándo tenía que tomarla un día, después de pronunciar una frase, el que hasta entonces fue mi marido.

creo que muchos necesitamos un click, un chasquido, o una luz, para darnos cuenta de que ha llegado el momento y que no hay vuelta atrás.

y en el caso del protagonista... ¡pobre!, es que estoy viendo su cara de desconsuelo con la rosa en la mano y la respuesta de una mujer que ya no lo quiere.

¡que triste1

enhorabuena, porque creo que en este relato consigues tocar al lector, al menos a mí me tocaste.

biquiños,

Aldabra dijo...

y una última cosa:

nunca es tarde para inentar ser feliz.

Juan Luis López dijo...

Joder, no se si reir o llorar, que penica paisano...

...sonreiremos por lo bien que escribes maestro.

Un abrazo de los gordos!

Yolanda dijo...

El peso de muchas ilusiones vivas a un lado de la puerta y el de la desilusión más lacerante al otro lado.

Como siempre: para quitarse el sombrero.

Iván Teruel dijo...

Una historia hiperbreve que encierra detrás un drama de muchos años. Prosa muy cuidada, como siempre (me genera dudas la "rosa abúlica"; creo que los adjetivos, en los micros, deben aportar información imprescindible, y el contexto de la historia ya determina el desgaste de la relación. Te lo digo yo, que sobreadjetivo con frecuencia, así que igual no soy el más indicado. Tómatelo como una impresión subjetiva).

Y en la línea de Pedro Herrero, yo creo que la última frase le resta fuerza al final. Al fin y al cabo, qué más da los años después de los cuales se cobra conciencia de lo roto que está todo. La propia ruptura es el drama, porque es el fracaso de toda la ilusión, amor y compromiso iniciales. Pero, de nuevo, impresión subjetiva.

En definitiva: que me parece muy preciso el planteamiento de una situación muy concreto para transmitir la conciencia del fracaso de una relación. Que el micro tiene ritmo y tiene esa preocupación por el uso del lenguaje que te es tan característica. Pero están ese par de detalles que me generan alguna duda.

Un abrazo.

Raquel dijo...

Él tan "riquiño" y ella tan insensible... Cuentas tanto en tan poco espacio. Formidable!!!
Un besito,

Wendy dijo...

Francamente, pensé que la iba a pillar con otro/a en la cama... Me gusta la tristeza/decepción que se palpa desde el principio de forma sutilísima pero, si he de ser sincera (que he de serlo, ya conoces a Wendy), echo de menos un crimen de por medio. Me has malacostumbrado!!
Me gusta como escribes. Mucho.

Gala dijo...

Dios! que terrible!
El ser humano es incomprensible, tenemos un aguante para algunas cosas fuera de lo normal.
No hay obligación que nos ate, pero a veces la necesidad inexplicable de no sentirnos en esa frustración de habernos equivocado a la primera de cambio nos hace seguir empujando,luchando por algo que desde el primer momento sabemos que no va a funcionar.
Terrible lo de los hijos... y es tan común en matrimonios con carencias emocionales que comartir...
Bueno, 13 años después se da el paso, tal vez ahora pueda vivir plenamente.

En cualquier caso, tan real como la vida misma, me pusiste los pelos de gallina.
Impresionante.

Besitos mediterráneos.

El moli dijo...

¿Gallina con pelos?...

Elysa dijo...

Como siempre, Pedro una prosa muy cuidada y limpia para contar la historia y llegar al lector.
No hay más, eliges las palabras de tal manera que es imposible no ver la escena, esa tristeza porque solo puede permitirse una rosa y la sensación de fracaso ante el recibimiento de ella que la frase final no hace más que confirmar.
Qué te puedo decir que no te hayan dicho ya, que escribes para emocionar y hacer pensar.
Besitos

Sandra Montelpare dijo...

He sido virtualmente atropellada por este cuento, Pedro. Y como oveja entre al redil por eso de primer aniversario. Genial.
Y luego es una joya la silueta en contraluz que engancha justo con la ceguera del personaje, lo que no ve y tiene delante de sus ojos condensado en un adjetivo rosa "abúlica". Ahí es cuando volvés al título Consunción. Cierra perfecto todo. Un micro redondo y con muchas aristas. Saludos admirados van!

Iván Teruel dijo...

Pedro, mil disculpas porque hice el comentario anterior habiéndoseme pasado el juego entre la fecha del inicio y la del final. Craso error. Me confundió el hecho de que hayas decidido mantener el tiempo verbal presente en la última frase. Y no fui capaz de ver la proyección hacia el futuro. Bien entendido, la orientación del micro cambia totalmente, así que retiro la segunda de las pegas que te puse. Quizás entonces, más que una consunción o deterioro, sería cobardía por no poner freno a una situación que se reveló insostenible desde el primer año de matrimonio. El protagonista es un cobarde, ¿no? O quizás sea el poder hipnótico de la rutina, que nos sume a todos en una especie de letargo.

Insisto en las disculpas por no haberte sabido leer. Un abrazo.

Cybrghost dijo...

Ese punto de inflexión que lo hace cambiar todo... Me recordó a los relatos de "Breve Elogio del Odio" de Natalie Kupperman.

Araceli Esteves dijo...

Cuando decidimos que una relación no funciona, siempre le damos unas cuantas vueltas más de correa, pueden ser 12 años o 30 o toda una vida. Qué triste, qué bien contado.

ESPERANZA dijo...

A veces pequeños gestos destruyen grandes amores. Muy bien retratada la decepción y la semilla del desamor.

Un abrazo,

Puck dijo...

Hay cosas que sabemos desde ¿siempre? pero que no queremos afrontar. Muy bien contado.
Saludillos

Mariela dijo...

"Consunción" debe de ser uno de tus cuentos que más me han gustado, Pedro. Cada palabra está en su sitio, hay un equilibrio de principio a fin y especialmente un alivio al ver que lo que el hombre encontraba en su casa no era a un tercero sino a una desconocida, que lo hace excelente. Si no te lo comenté antes es porque me daba pereza levantarme de la mesa y manotear el diccionario a ver qué diablos significaba el título, pero valió la pena!

Yunuén Rodríguez dijo...

Por un instante le tuve empatía, pero alguien tan pusilánime vivió la juventud que mereció.

Mar Horno dijo...

Enhorabuena por esta "Consunción". Maravillosamente escrito, el final no podía ser otro.
Leí tus dos aportaciones a Cuenta 140 de El Cultural y puedo asegurarte que eran de los mejores. De hecho, Francesc Barberá y yo lo estuvimos hablando en privado. Pero el jurado es el jurado. Tú, desmostrar, no tienes que desmostrar nada, que ya sabemos que escribes como los ángeles. Un abrazo.

Manuel dijo...

De todos modos lo de la rosita es un poco pijotoda de peli yanqui. Lo cruel despreciar el viaje sorpresa. De todos modos como la vida misma. Esperaba que estuviera acompañada, pero mejor final así.

Miguel Urda Ruiz dijo...

Se veia venir, se veia venir pero... al final ese giro inesperado tambien me lo esperaba.

La experencia como lector de tus relatos me/nos delata.

Aún así,.. genial, Pedro.

Un abrazo

Miguel

fus dijo...

Yo esperaba la historia con una tercera persona en juego, pero le diste un giro hacia el futuro, que difìcil resulta ser còmplice en las parejas.

uun abrazo
fus

CDG dijo...

Vaya mal trago, pero el el resto de sus años beberá mejor la vida, su vida.
No todas las sorpresas son alegres. Pero todas enseñan algo.
Un saludo.

manuespada dijo...

Un relato muy Millás, me ha gustado mucho. nunca es tarde para hacer las cosas. Un abrazo, Pedro.

Laura dijo...

El título me ha despistado pero el micro me ha aclarado. Buena prosa, Pedro, buena historia, y magnífica conjunción en el desenlace. Parece que le veo la cara al tío, ¡sólo me falta la de ella!.

La auto-pregunta es un iceberg en el micro, como cuando en lo mejor de la peli nos ponen un flash de otra escena. Después le haces aterrizar y ....¡voála! ¡aterrizaje forzoso y despegue!.

Siento haber tardado tanto en venir pero he estado pocha, desde el jueves y ahora...pues ¡ya lees! ¡algo mejor!. BESOS.

Miguelángel Flores dijo...

Jo, es de esos micros que me encantaría haber escrito. Aunque de haberlo hecho, no habría puesto añadido el último párrafo, la frase final. A mi enteder (que no es muy largo, aviso), no hace falta la explicación para que sea un micro-joya.

Un abrazo, Pedro.

GeNN dijo...

Un micro sólido y bien narrado. A mí no me sobra el último párrafo, aunque tampoco estaría mal si no lo hubieras escrito.

Saludos desde el sur.

La mala de la película dijo...

Amor, todo reacciones químicas.

La mala de la película dijo...

Por cierto, besos, con el epicismo del comentario se me había olvidado el detalle cariñoso ;)

Gorgias dijo...

Real como la vida misma. A pesar de la demora, nunca es tarde si la dicha es buena.

Magnífica exposición, como ya es habitual.


Γοργίας

Anónimo dijo...

I don’t get it

M. dijo...

Ufff... Me encanta la historia, que parece beber del grifo de una casa cualquiera. Es así. Sin duda.

El micro es excelente.

Un saludo.

midala dijo...

El matrimonio es como todo...hay que trabajarlo diariamente y si lo descuidas...pués...como todo. Se va al garete!!Y el pobre hombre...dió con la mujer equivocada por lo que parece...él..detallista..ella...en fin.Sin comentarios.Milllllllllll bikossss genial!!!

carlos de la parra dijo...

Una situación que nos retrata ciertos vacíos que se dan en una vida. Y la nota triste de que decide dejar a su familia.
Difícil de evaluar para mí que no creo en la codependencia.

alejandradiazortiz dijo...

Una bofetada de realidad...

Felipe dijo...

Sorprendente la capacidad de resumir un matrimonio en unas pocas líneas.

Por cierto, rara vez que sea una mujer la que olvide una fecha como esa.

Carmen Burton dijo...

Tanto en tan poca líneas.

El golpe del último párrafo duele hasta a el lector.

blocdejavier dijo...

Un relato genial al que le hago un hueco en la serie amores cotidianos:
http://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/04/04/amores-cotidianos-lxii-el-principio-del-fin/

blocdejavier dijo...

Un relato genial al que le hago un hueco en la serie amores cotidianos:
http://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/04/04/amores-cotidianos-lxii-el-principio-del-fin/