lunes, 15 de octubre de 2012

PÍRRICO







Sí, eres consciente de que es poco agraciada —por no ser cruel y decir fea a secas— y de que, vista desde donde estás, parece bastante más alta que tú; pero es la única que te ha sonreído en meses. Así es que, aunque su nariz merezca una inversión de capital, decides atacar. 


Una copa para descubrir que es su primera vez aquí y que se llama Sintia, así con ese, sin hache ni i griega. Otra para decirle que con esa voz rasgada, a lo Edith Piaf, debería ser cantante del music-hall —«te veo en el Moulin Rouge» le dices— y no guardia jurado en un centro comercial. La tercera, para entrar a matar. Aunque, según tus cáculos, ella debe de usar una talla cuarenta y dos, recurres a ese falso reproche que —tal como te enseñó tu primo Tony— logra que las mujeres se estremezcan de placer. «Estás demasiado delgada» le susurras al oído dos segundos antes de acariciar con tu mano derecha su rodilla desnuda, como imperativo del guión de una risa compartida. Convencido de que ya está donde querías y de que esta noche —al fin— no te irás solo a casa, sonríes con lascivia.

Una lascivia que se disuelve cuando ella gira su cara para pedir otra copa y notas una sombra tenue de barba mal afeitada debajo de su oreja, justo encima del pañuelo que lleva anudado al cuello. Entonces te explicas el tamaño de sus manos.


-oOo-

[Imagen tomada de Google - Travesti de Vasco Torres]

88 comentarios:

I.R.H dijo...

Jajajaja... muy bueno, me ha hecho sonreir... :p

Anita Dinamita dijo...

Cuando le toca la rodilla lo veo venir, ja ja, qué putada.
Lo que no dices es si sale corriendo o, total, se queda.

Fran Rubio dijo...

Un micro desenfadado, bien llevado. Yo he llegado hasta el último párrafo sin "intuir" por donde iban los tiros, a pesar de que es una situación de las que a quién más o quién menos se la han contado alguna vez. La tensión narrativa muy lograda debido al ritmo del relato (menos mal que no ha necesitado de una cuarta copa para comprender lo de las manos...). La última frase una genialidad.
Todavía estoy sonriendo, gracias, Pedro.

MJ dijo...

Magistralmente descrita esa búsqueda de compañía para un ser solitario y perdedor.
El título, muy acertado, ya nos advierte de que algo no va a ir bien. Y sin embargo, siempre consigues rematar con un golpe de efecto que deja impactado al lector.
¡Bravo, Pedro!

Un abrazo.

Alma de Adra dijo...

Jajaja, nadie da duros a cuatro pesetas, decía mi abuela con razón :D Al principio pensé que el desgraciado se lo merecía por lo de la talla 42 y tal (es la mía, jaja) pero ahora pienso que no... que casi nunca un desgraciado se merece su desgracia y que hay refranes crueles que siempre se ceban con la misma gente y que encima no llegan siquiera a ser verdad. No siempre hay un roto pa´un descosido

Un beso, Pedro y muchas gracias por las risas

Lucas Fulgi dijo...

No lo vi venir. Me gusta la forma en que se dio cuenta...

Bee Borjas dijo...

Me fascina cuando caigo en la cuenta al mismo tiempo que el protagonista. Esa sincronía es mágica y no se da siempre.
Excelente, Pedro!
Una hilaridad fina y narrada de modo fenomenal.
Un abrazo fuerte, mi amigo! :)

Alfonso Carabias dijo...

Genial Pedro;

La escena esta fantasticamente descrita, y el final, muy bueno, aunque a estas alturas de la vida no tiene porque parecer extraño...

Un saludo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Ya ves, y yo me he quedado enternecida con la pobre Sintia, ahí, sola y mujer de corazón.
Eso sí, también me he reído un ratico largo, seamos sinceros.
Divertido y muy bien estructurado para llegar a ese hilarante descalabro final.
Abrazos.

Nieves Torres dijo...

Genial el avance etapa a etapa, hasta ese final inesperado, y eso que nos ibas dejando pistas: el título, la nariz, la voz,...
Aunque nos distancias de él al ir enseñándonos tan abiertamente cada paso de su estrategia, acaba dando un poco de pena.

Ya se sabe que a las cinco de la mañana una lagartija es caza mayor...

Muy bueno, como siempre. Un abrazo

ernesto ortega garrido dijo...

Me gustó y me arrancó una sonrisa, Pedro. Muy bien elegida y llevada esa segunda persona. Por ponerle alguna pega (solo alguna), quizás una vuelta de tuerca a ese final. No sé, algo como que pese a la sorpresa siga queriendo irse con ella (o con él) que al final la soledad pesé más que no se quede solo en sorpresa, aunque a lo mejor prefieres dejarlo en el aire y que el lector decida.
Un placer visitarte.

Nicolás Jarque dijo...

Pedro, un ejercicio de trasvestismo en toda regla es este relato, que nos cuenta las penurias de un don nadie en el mundo del flirteo y su penoso, o no, desenlace. Dicen que a últimas horas de la noche todos los gatos son pardos, pero tanto...

Como siempre es un placer leerte.

Un fuerte abrazo.

Ximens dijo...

Hoy Pedro nos traes un tema común, ya tratado muchas veces, pero es en tu forma de narrarlo (con ese segunda persona que nos involucra) con las palabras, el ritmo y el tono tan personal lo que le hace soberbio. La ironía justa, y las pistas escasas que solo se detectan sutilmente en la segunda lectura. Pobre hombre, nadie es perfecto. Me has hecho reír.

Yolanda dijo...

Jajaja, hoy marchamos todos de aquí con una sonrisa, con la falta que hace en estos tiempos, la capacidad para arrancarla merece una felicitación. La mía ya la tienes.

Un abrazo virtual.

Yolanda Almansa dijo...

Creía estar viéndolo desde la pantalla de mi ordenador.

Primer párrafo, para descubrir de qué va la historia. Segundo párrafo, para la puesta en escena (genial, por cierto). Y, tercer párrafo, para reír a carcajada limpia.

En resumen, no me he tomado tres copas pero creo que lo he pasado mejor que tu personaje.

Un abrazo.

El moli dijo...

Pedro, que cambio...
No imaginaba esta vena tuya, con un humor muy sutil y desenfadado.
Muy bueno.
Un abrazo.

Pablo Vázquez Pérez dijo...

Hola Pedro.
Pues te lo han diseccionado tan bien en los demás comentarios, que poco puedo completar.
Sólo diré que me hace gracia imaginarme la historia que está "fuera de campo", lo que vendrá después, inquietante, ja ja.
Muy bueno el título otra vez, siempre son buenos títulos, exactos y sugerentes. Un abrazo.

Pedro Alonso dijo...

El uso de la segunda persona me ha arrastrado a la piel del personaje, y a partir de ahí me he dejado llevar por el narrador sin intuir la sorpresa final. Me has hecho sonreír, Pedro, por lo cómico y por el alivio de confirmar que, finalmente, no era yo el protagonista.

Un abrazo.

Laura dijo...

Aquí se demuestra que no es oro todo lo que reluce, y que mejor no abrir la boca antes de cerciorarse de cómo es "ella".

Lo he leído en voz alta, bueno ...no mucho...para que no piensen que estoy majara : ¡y suena muy bien!. ¿Sabes lo único que chirriaba un poco?, "y no guardia jurado en un centro comercial".

El final, es genial ¡ese tamaño de las manos! única señal visible antes de que girara la cabeza.

Ya puedo irme a dormir tranquila porque me he reído un rato y me ha gustado cómo lo has estructurado, como preparándonos, sin dar pistas.

Un besote Pedro, esta vez... de buenas noches.

Susana Camps dijo...

No es qué, es cómo. Es un placer recorrer con ese pobre "tú", que somos cualquiera, el esfuerzo, la dificultad, el tesón y el voluntarioso antídoto contra el desaliento para, por fin, llegar a un punto que nos resulta... irreductible. ¿Cómo no identificarse?
Un placer, pasar por aquí y salir con la sonrisa puesta.
Abrazos

Celsa dijo...

Me encantó el trabajo con la sorpresa. La sorpresa, ese algo inesperado que se interpone como ruptura del trajinar cotidiano. Inteligente trabajo realizaste con la sorpresa final.
Como siempre, maravilloso.

alejandradiazortiz dijo...

Muy divertido, Pedro...

Juan Luis López dijo...

Jejejeje que cabronazo!

Un abrazo!

Sandra Montelpare dijo...

El matiz que le da la 2ª persona es genial y después ese un, dos, tres, era casi un gol de taquito y no! Muy muy bueno porque el humor está en su punto justo de sugerencia. Saludos van, Pedro

Cabopá dijo...

Realmente bueno, amigo desde el título hasta el final de grandes manos, como las tuyas cuando escribes (No lo sé pero me lo imagino) grandes porque escribes grande, usas la segunda persona (con lo dificil que es) a las mil maravillas y nos conviertes en parte integrante del relato...

Lo dicho, me ha encantado.
Besicos

Miguel Ángel Page dijo...

Muy divertido y desenfadado. Me has sacado del atontamiento que tenía desde tu abrigo, jejeje.
Pero creo que el micro esconde mucho más de ese golpe final, y es que están muy bien descritas las miserias humanas.

Horacio Beascochea dijo...

Muy bueno, Pedro! Presumo que nuestro amigo se fue solo a su casa. O no, quién sabe, dejemos que cada uno imagine el final.

Abrazo grande, gracias por el comentario en mi entrada, pero no. Si hay algo para lo que no sirvo, es para "venderme" o hacer "autobombo", como decimos por acá.

Otro abrazo

escarcha dijo...

jajajajajaja excelente, ya me parecía que era muy fea!!!!!

abrazos Pedro

Araceli Esteves dijo...

A más de uno le habrá pasado. Nadie es perfecto, que diría aquel...
A mí también a ti, Pedro, a mí también.

Humberto Dib dijo...

Bueno, si le buscamos la quinta pata al gato, ¿con quién nos vamos a acostar?
Creo que todo depende de la hora, a las 5 de la mañana ya se perdona un sombra de barba.
Un abrazo, querido Pedro.
HD

Yashira dijo...

Jajaja qué bueno. Desde luego eso le ha pasado a más de uno que conozco.

Genial Pedro, saludos.

Cybrghost dijo...

Se salvo porque sólo llevaba una copa. Si no cómo la canción Tequila de Café Quijano.

L.P. dijo...

Pedro, reinventas las historias con tu forma de narrar. Este en particular utilizando la 2ª persona hace partícipe al lector. Muestras la soledad, los detalles que hacen que el personaje vea.
Muy bueno, quiero más!!!
Y saber qué pasa después.

abrazos

David Moreno (No Comments) dijo...

A quién no le ha pasado algo parecido, uy a mí no, pero podría haber sido. En esos momentos dices qué hago sigo adelante, me voy corriendo, tierra tragame, jajajjaa

Humor desenfadado.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Sara Lew dijo...

Qué bueno, Pedro. Mucho tardó el personaje en darse cuenta a pesar de las pistas que lo orientaban en otra dirección, casi como nosotros, los lectores de la historia.

Pobre Sintia, seguro que llegará algún otro que la valorará tal como es, hasta el final.

Un abrazo.

María Eva Ruiz dijo...

Me ha hecho gracia tu micro de hoy. En cierto modo lo veía venir pero quería resistirme a ese final, que simplemente fuese fea y no travestida.

Me gusta tu forma de tratar la soledad, de ambos.

Un abrazo grande,

Eva.

Jes Lavado dijo...

Jajajaja...muy divertido, Pedro. Lo he visto venir, pero aún así he disfrutado mucho de cómo está narrado. Más aún al releerlo. Y el título es fantástico. Le añade un mucho significado.
Enhorabuena.

Sandro Centurion dijo...

Buen Micro Pedro, con todos los condimentos y en la medida justa. Saludos

Aldabra dijo...

tremendo chasco... lo has contado de un modo original.

biquiños,

Fernando Martínez dijo...

Hola Pedro.
Creo que tu micro está muy bien contado, pero yo si he intuido lo que sucedía, y cuando aún no habías dado pistas, cuando dices que es la primera que le sonríe en meses... Luego todo iba cuadrando.

De todas formas te diré que es un defecto de fabricación que tengo... que empiezo a leer y de inmediato intento pensar como acabará todo... Aunque muchas veces me equivoco... soy con los micros, como esa personas que acaban las frases a los que hablan lento.

Asdí que no me lo tomes muy en cuenta, que lo hago sin querer.

Un abrazo!!!

Rosa dijo...

Lo cuentas suavecito, como en un susurro, mientras nos llevas de la mano hasta el final, que no por esperado, deja de ser espectacular y que no podría ser otro. Me encanta Pedro.

Besos desde el aire

Janial dijo...

Como dice el refrán: "A buen hambre no hay pan duro". Aflorando de nuevo tu exquisito sentido del humor.

Miguelángel Flores dijo...

Me gusta ese personaje solitario que has dibujado, que se conforma con la más fea, o con aquella que no le atrae de entrada con tal de comerse algo al fin. Y si sigue, seguro que se harta. Por otro lado, pienso que no todo está perdido (o ganado, según se mire), yo tenía una tía con más barba que Papa Noel y unas manos como gabanes, y tuvo siete hijos seguidos. O sea que...

Un abrazo, Pedro.

Gala dijo...

Jajaja, madre mía!! pobre muchacho, y digo muchacho, porque parece que después del esfuerzo, de la inversión y las pocas ganas al final le puso empeño y no le salió bien la jugada.
Me pregunto que habría hecho si no llega a darse cuenta de la barbita incipiente y se la, bueno, se lo lleva a casa, cómo hubiera salido del berenjenal.

Me he reído mucho, lo reconozco, sobre todo con la carita de lascivia.
Vamos, se le debió quedar la cara que ni un Picaso, pero del desconcierto!

Besos mediterráneos.

Arte Pun dijo...

Hay horas a las que es mejor irse a la cama a solas.

De todas formas hay que ver lo positivo: tiene trabajo -esto hoy en día ya merece un esfuerzo-, tiene las manos grandes, con esas manos debe dejar limpio el piso en un santiamén, una talla cuarenta y dos te permite tener un solo armario para los dos -ahorro total-, y es alta, es que te limpia hasta las lámparas sin escalera. Yo no desperdiciaría una oportunidad así y menos a la hora que es. Venga, que se deje de miramientos y para casa.

Gracias Pedro por el relato. Abrazos

Piel de Retales dijo...

Tras la sonrisa que se me ha alojado al leer el final de tu micro, me surge la duda y el deseo de que nos regales una segunda parte. Yo le pondría un "nobody is perfect" de con faldas y a lo loco.

Piel de Retales dijo...

Tras la sonrisa que se me ha alojado al leer el final de tu micro, me surge la duda y el deseo de que nos regales una segunda parte. Yo le pondría un "nobody is perfect" de con faldas y a lo loco.

Mariela dijo...

Me gustan los detalles en este micro: la voz "a lo Piaf", la nariz que merece una inversión, los meses sin recibir sonrisas, el primo canchero con sus consejos tan mentirosos como infalibles, el pañuelo anudado casualmente al cuello... Muy bien pensado, Pedro.
Yo a ese solitario lo mandaría al boliche de que habla Dolina, "Rueda de perdedores", que abre sus puertas a las seis de la mañana. Y a Sintia también. Y que cuenten la dirección, ya que estamos...

José Ángel Gozalo dijo...

Menudo desengaño!
Yo no lo he visto venir hasta que me he dado de frente contra la realidad, igual que tu protagonista.
¿A cuantos no les habra pasado lo mismo pero no lo contarian jamás?

Enhorabuena Pedro, me he reido con ganas.

Un saludo.

Elysa dijo...

Me he dejado arrastrar por ese narrador en segunda y he disfrutado de la lectura. De alguna manera he visto el final, quizás más bien han sido las pistas que tan sutilmente has ido colocando o tal vez lo bien que has mostrado al personaje que de alguna forma parece condenado a ese "encuentro"
No te digo nada nuevo, Pedro, como siempre es un placer leer tus textos tan trabajados y bien escritos.

Besitos

Enmascarado dijo...

¡Y qué hombre! algunos es que son unos totales inconformistas y siempre andan buscando la excusa.
Asumida, la fealdad, ya al verla bailar en "Le Moulin Rouge", debería de haberle servido para ver lo que esconde en una de estas levantadas de can-can, además, por lo menos tuvo el detalle de ir afeitada.
Bueno Pedro, muy simpático y con tomada de pelo general. Síntoma de haberlo llevado bien hasta el final.

Un abrazo

Gloria dijo...

Es que los hombres no sois capaces de fijaros en ciertas cosas que para nosotras, son evidentes...quizás las pistas son demasiado claras y el resultado no sea tan sorpresivo... debe ser que soy mujer jajajjja
Besos de gofio.

Melvin Rodríguez Rodríguez dijo...

Pedro me parece interesante este registro tuyo de humor. Te había leído siempre serio y nostálgico, y veo ahora que dominas el humor y lo haces de una forma sosegada, sin exagerar ni apresurar la trama. Dejas que todo vaya fluyendo, que el lector se vaya enredando.

Te dejo un micro que escribió un boricua y que pienso que te gustara, podría antologarse temáticamente con este relato tuyo.

http://www.elnuevodia.com/Xstatic/endi/template/imprimir.aspx?id=594026&t=3

Fernando Rubio Pérez dijo...

Con otra copa la barba sería pelusilla. Otra copa y las manos serían de pianista. Y con otra copa más a casita con la compañía para una noche perfecta. Lo del amanecer sería otra cuestión.

Fernando Rubio Pérez dijo...

Vaya, se me quedaron fuera las felicitaciones y los saludos.
Lo dicho, Pedro.

Juan Yanes dijo...

Ah, Pedro, Pedro, qué pillín eres. Qué tontería, unos pelillos: nadie es perfecto (que decía el viejo millonario al final de Con faldas y a lo loco, enamorado perdido de Tony Curtis).

Puri dijo...

Nos llevas de la mano hasta el final, sin sospechar nada, conesa magnífica descripción subjetiva que hace el protagonista. Me he reído, es cuestión de que pruebe, a lo mejor, a su lascivia, le gusta...
abrazos

Carlos de la Parra dijo...

Jajajaja, éso le pasó por no hacer la inspección de artillería antes de la avanzada.

fus dijo...

Que golpe cuando descubre la realidad, claro que mejor al principio que no al final...jajaja..
Muy bueno

un abrazo

fus

romi dijo...

Hola Pedro interesante texto, he disfrutado de la lectura, gracias por compartirlo.

Buen comienzo de semana

Cariños

Lola Sanabria dijo...

Bueno, una vez caldeado el ambiente, puede valer para un revolcón, no hay que ser tan selectivos.

Final inesperado que arranca una sonrisa.

Besos muchos.

CDG dijo...

Ambientación perfecta...final esclarecedor. Manos grandes...ya se sabe.
Muy bueno.
Un saludo.

Raquel dijo...

He de reconocer que me debato entre la pena que me da Sintia y la risa que me da el ligón de pacotilla.
Muy bueno, como siempre con tu narración exquisita.
Besos!!!

Raquel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Torcuato dijo...

Es que este tiene el listón tan bajo, tan bajo, que...
Muy bueno, Pedro.
Un abrazo.

Melvin Rodríguez Rodríguez dijo...

Pedro, el libro está aquí http://www.amazon.es/las-monta%C3%B1as-Cerros-Esmeralda-ebook/dp/B008RMOPDG/ref=tmm_kin_title_0?ie=UTF8&qid=1351087220&sr=8-2

Copia y pega la dirección y lo encontrarás. Abrazos.

Patricia dijo...

Un final inesperado, la verdad me gusto la manera como lo relatas. Muy a tiempo se dio cuenta ja ja ja
saludos,

Pedro Herrero dijo...

Con elegancia, las derrotas saben menos amargas. Tu personaje no se desmorona cuando pierde el lance de la presunta seducción. Lo deja todo en un preciso apunte final sobre las manos de su partenaire.

Divertido, sobrio y lleno de ternura.

Yun Rodríguez dijo...

jajaja, lo sospeché desde la voz rasgada. espero que no sea autobiográfico Pedro.

Oye, me hiciste recordar la anéctoda contraria, en la feria local se paseaba una rubia deslumbrante de cinturita de avispa y cara de barbie, uno de mis amigos estaba impactado con ella, mientras los demás le jaloneaban la camisa repitiendo "¡Es hombre, güey!" y él decía boquiabierto "¡Me vale madres!"

midala dijo...

jajajaajjaj genial!!!!!!!!!mira de donde venía esa voz ronca...si es queeeee ahora no puedes fierteeee jajajajajajja.
Muyyy buenooo bikosssss

RECOMENZAR dijo...

llerte es sentir tu imaginacion en mi mente

Belén Lorenzo dijo...

La vida te da sorpresas...! Muy bueno, Pedro, me gustó mucho.
Un abrazo.

Laura dijo...

HOLA HOLA HOLA Pedro, que me repito porque se me enzarza la lengua, pero espero que se me relaje...que tengo, tengo , tengo ...algo que quiero compartir contigo ....jooooo que es un hecho INSOLITO en toda regla!!!.

Besos , desde mis palabras, y un abrazo, grande.

Roberto LopezGarcia dijo...

Es un micro de esos que receta el doctor para curarse del espanto.
Excelente!

Raúl dijo...

La vida te da sorpresas -querido amigo-, sorpresas te da la vida.
Un relato muy cómplice para el lector.

Araceli Esteves dijo...

Acabo de releer el comentario que puse en su día sobre tu texto y parece que indique que a mí también me pasó lo del protagonista, cuando me refería a un comentario que habías dejado en mi blog. Espero que así lo entendieras. Me ha hecho gracia.

Bágoas dijo...

Me gustó mucho la forma en que llevas la historia hasta ese final tan novedoso y tan tuyo.

Podría extrapolarse hasta mi <>, seguro. Seguro que la de este fulano las superaba con creces.

Pues eso, como siempre. Excelente.
Carry on.

P.D: Soy el 77 :D

Odys 2.0 dijo...

Yo que él entraría a matar, una cana al aire es una cana al aire, y como dijo aquel en la escena final de Con faldas y a lo loco, "nadie es perfecto".

Paloma Hidalgo dijo...

Qué buenísimo Pedro, he leído con la expectación pegada a los ojos el texto hasta el final. Entonces he podido reírme a gusto. Genial amigo. Como siempre.

Un abrazo

Elena Casero dijo...

Muy bueno, Pedro. Yo no he intuido nada, me he dejado llevar por la situación que has descrito muy bien, con las frases justas, acertadas.
Muchos besos

Elena Casero dijo...

Muy bueno, Pedro. Yo no he intuido nada, me he dejado llevar por la situación que has descrito muy bien, con las frases justas, acertadas.
Muchos besos

Javier Merchante dijo...

Cmo le dijo Joe E. Brown a Jack Lemmon en Con faldas y a lo loco:
- Nadie es perfecto.
Salu2.

Miguel Urda Ruiz dijo...

Una gran sonrisa final me has sacado, Pedro.

No obstante... si el cuerpo de una persona es grande no solo las manos lo son sino todo lo que le acompaña, incluso esa "rodilla desuna".

Es una impresión mía Don Pedro, mia.

Un abrazo

ESPERANZA dijo...

Pues he de confesar que yo no me he percatado de lo que ocurría hasta el final. O soy muy torpe o tu eres muy bueno relatando. Me inclino por lo segundo, por razones obvias. ;-)

Un abrazo,

Arturo dijo...

Pedro:
Pobrecito. A falta de pan, buenas son tortas, se diría.
Me recordó un episodio de la película Sexo loco (Sessomatto), de Dino risi, donde Giancarlo Giannini hace las veces de un pastor que llega a la gran ciudad y se enamora de un travesti, sin darse cuenta del "pequeño detalle". Al final, el travesti es el hermano de él...
Muy bueno tu relato, que seguro le ha pasado a más de un despistado...
Saludos cordiales.

Juanito dijo...

Excelente, Pedro.
Supiste llevar muy bien toda la trama adelante, enganchándome como lector de principio a fin, y sorprendiéndome (para bien) con su final. Todo digno de un muy buen microcuento.
Te felicito.
¡Saludos!
P.D.: Un gusto encontrar tus letras en la web..

Patricia Nasello dijo...

No sé por qué, Pedro, pero tengo la impresión de que, aun así, va a quedarse. jajajajaja
Un placer leerte
Abrazo

Carmen Burton dijo...

Es curioso como te engaña el relato hasta el final. Muy bueno.